Coreografía de hormonas

KICK-ASS

××× Un logro con algunas penas


A pesar de tener momentos de interés en relación con el manejo de la violencia, la película se comporta como un entretenimiento desajustado por ciertos desniveles en el argumento.

Los superhéroes nacieron cuando el Mal estaba expandiéndose en Europa y la Gran Depresión oprimía a los pueblos. Hoy, en la época de las telecomunicaciones, el Mal queda marginado en algún escondite secreto y el neoliberalismo logra sustentarse a través de la globalización. Bajo esta cortina, nace Kick-Ass, la encarnación del sueño (o fantasía) de un adolescente por combatir el crimen (¿será tan así?).

Hay dos razones generales por los que un personaje con poderes sobrenaturales decide utilizarlos para salvar al mundo: por una lucha interna que viene confrontándose así mismo en un largo plazo, como es el caso de Bruno Díaz, o por una deseperación de que esos poderes otorguen sentido alguno y que terminen por moldear una nueva vida, como así lo ha preferido Peter Parker. La cuestión es que Dave Lizewski (Aaron Johnson), la identidad secreta de Kick-Ass, no tiene ningún superpoder. De hecho, es un adolescente recargado de hormonas, amante de los comics, con los ojos siempre pegados en la computadora, masturbándose de cualquier imagen femenina que encuentre en Internet.

“¿Por qué será nadie ha intentado ser un superhéroe?”, se pregunta Dave. Una pregunta curiosa, aunque no por eso caída en cierto cinismo en su respuesta. Y es que Dave se pone un traje verde y sale a la calle con dos bastones como armas para moldear su yo externo y engañar su propia conciencia. Se enfrenta con cualquier malviviente, sin medir las consecuencias, no planifica, no toma consciencia de lo que hace. La testosterona le opaca las neuronas.

Dice que lo hace para combatir el crimen, sin embargo, da la impresión que nunca leyó la sección Policial en los diarios (ni siquiera las historietas que aparecen en las contratapas). En realidad, la película dirigida por Matthew Vaughn retrata las intenciones y los anhelos de los individuos juveniles atrapados en un marco egocentrista, medido por la cantidad de amiguitos que uno tenga en Twitter. Ese sería el propósito de Kick-Ass: acrecentar su popularidad, como todo adolescente.

Es así que Kick-Ass es atrapado no solo por delincuentes que se enfrenta que de seguro le terminarán destrozandole el trasero, sino que también por los telefonos celulares de cualquier joven que se cruce de cerca y termina subiendolo a YouTube. Kick-Ass se convierte en un fenómeno cibernético que termina incidiendo en la realidad, dando comienzo a la aparición de nuevos superhérores que más que ayudar a nuestro protagonista, termina metiéndolo en ciertos dilemas confrontativos.

Así, comienzan apareciendo personajes secundarios que terminan opacando el protagonismo de Kick-Ass, incluso con historias pasadas dignos de una verdadera película de superhéroes. E incluso se clarificaran los villanos que, curiosamente, no son ni terroristas ni seres que quieren destruir el mundo, sino una organización mafiosa encargada de traficar cocaina. A decir verdad, Kick-Ass aparece más tiempo estropeado como jorobado contra el suelo que como un musculoso superdesarrollado.

Lejos de poner a prueba la filosofía de los superhéroes, cosa que se hace notar en obras como El protegido y Watchmen, Kick-Ass es un desarrollo coreográfico de la violencia, como un exacerbado Tarantino y un tranquilo Robert Rodríguez, bajo una estética a lo Andy Warhol.

A medida que pasa el tiempo, la violencia o los momentos sanguinarios va in crescendo en paralelo con el humor absurdo, es decir, la violencia como un juego de lo absurdo a través de la exacerbación hiperealista; quizas esto se contradice cuando se suponía que estábamos ante un mundo más orientado a lo nuestro.

De todos modos, la violencia muestra una cierta particularidad, y porque no maestría, por parte de Vaugh. No es el caso de la banda sonora, prácticamente se resalta los extractos de otras películas que nunca se sabe si fueron impuestas como guiños o porque quedan más cool para la escena. El homenaje a Sergio Leone se hace notar, ¿pero en el caso de la melodía de Exterminio de Danny Boyle?

En fin, Kick-Ass es un relato plagado de sub-tramas que es preferible no adelantar nada, aunque esta claro que al final uno pone dudas sobre el acierto del título de la película. Más aún si tomamos en cuenta la presencia breve pero fuerte de Nicholas Cage. Prácticamente se trata de un divertimento sin llegar a experimentar una observación sociológica de la cultura globalizante, aunque si como un cuadro pintoresco que refleja las vicisitudes del adolescente, tanto los personajes que aparecen en la pantalla como aquellos “personajes” de la sala del cine que se matan de la risa con los números violento-humorísticos.

Como dato curioso, la película está por el momento, junio de 2010, alrededor del puesto número 156 de la lista de los 250 películas más votadas en Internet Movie Database (www.imdb.com) , un escalón por encima de Lo que el viento se llevó, cinco escalones por encima de Scarface, y cincuenta de Kill Bill vol. 2. ¡Cuántas hormonas votan en la lista, eh!

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