La violencia irrespirable

POR TU CULPA

Hay violencias de toda clase, de cualquier forma. La violencia más adictiva, aquella que consumimos e interiorizamos, es la más visible. El cine, al igual que cualquier otro medio audiovisual, ha explayado la violencia adictiva en su modo. Pero hay una violencia invisible. Una violencia que nadie habla. Está fuera de nuestra visión. Por tu culpa, la película de Anahí Berneri, pone esta violencia en primer plano, mientras que nuestra sociedad la posiciona en una esquina lejana.

La historia transcurre una noche. Comienza en el interior de un departamento. Erica Rivas interpreta a Julieta, una madre que se tambalea de un lado a otro entre sus dos inquietos hijos menores de edad y el informe que debe escribir en su computadora. Para colmo, el teléfono suena reiteradamente: si no es su esposo que la llama para avisarle que llegará tarde, será su madre. Los chicos “se pelean todo el tiempo”, como dirá nuestra protagonista en un tono inseguro. Pero nosotros vemos que es así. No paran un segundo con los juguetes, de chorrear el yogur, de ver la televisión. El rol de autoridad de la madre trata de imponerse para calmar la hiperactividad infantil. Pero esto se contrapone con su encarnación en el cuerpo de una mujer muy comprensible y apacible, tratando de no sacarse de quicio.

De repente, uno de los chicos se cae al suelo y llora. El instante ocurre fuera del campo. Desesperada, Julieta lleva a los chicos a una clínica para atender al accidentado. Al llegar allí, y a posteriori de realizarse el chequeo, los médicos del lugar comienzan a tener ciertas dudas sobre las circunstancias. Aparecen varias fracturas en el antebrazo del chico.

“Son chicos, siempre se pelean”, les dice Julieta.

Los médicos no quedan convencidos.

La pesadilla de Julieta se vuelve peor. La policía se mete en medio de la situación. Todo lo que le rodea termina jugando en su contra. Incluyendo su propio esposo que le reprocha por lo sucedido.

En la pantalla, Erica Rivas muestra al máximo sus expresiones físicas recibiendo todo tipo de bombardeos que no son visibles a nuestros ojos, ya sea agonizando con la respiración por la boca o tratando de acomodar su pelo, como un mero intento de autocontrol.

Berneri logra manejar el lenguaje cinematográfico de un modo magistral. Su cine se condensa en poner en tela de juicio la situación dramática de su personaje, utilizando todo tipo de recursos cinematográficos, como el enfoque y el fuera del campo. Es decir, aquello que no vemos. ¿En verdad tenemos compasión con Julieta? ¿Cómo estar seguros de lo que pasó si apenas se pudo ver?

Por tu culpa es semejante, en cuanto a su tema argumental, a otra película argentina estrenada este año, el Rompecabezas de Natalia Smirnoff. Sin embargo, la segunda es más feminista. La de Berneri es una denuncia que apunta a cualquiera de los dos sexos. Nos apunta contra nuestro reproche de no querer respirar aquello que es silencioso y oscuro como las calles de la noche.

Por tu culpa es por el momento el estreno nacional del año. Mostrando algo que no se habla. Berneri no habla, lo muestra, de ahí que con la literatura no está todo dicho y de allí emerge el cine. ¿De quién es la culpa? Culpa mía. Mea culpa. Culpa del espectador. Sí se deja todo como está, la violencia queda.

Puntuación: 9

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