El deseo disfrazada de maldad

MI VILLANO FAVORITO

×××× Mirala nomás

Los amantes del cine de animación 3D, en general, viven enganchados con los ojos pegados a dos enormes órbitas que son Disney-Pixar y Dreamworks. Pero en realidad hay otras productoras que se juegan por éste género, como la Fox en la saga de La Era de Hielo y la Universal en Mi villano favorito, nuestra película a criticar, en donde ambos comparten los mismos logros.

Nuestro supuesto villano favorito es Gru, un hombre alto, con una pequeña joroba, una voz y rasgos faciales semejantes al Pingüino, y una calvicie al estilo de Lex Luthor.  Sin embargo, Gru vive en un mundo en donde los superhéroes no existen, sólo hay supervillanos. Nada más lejos que nuestro mundo, en donde parecería ser que los villanos, al no haber paladines de la justicia, deciden realizar una competencia de egos entre sí.

Debajo de su oscura casa, en un barrio común y corriente, Gru resguarda su guarida secreta, repleta de enanos amarillos, con voces chillona, especialistas en la construcción de artefactos de avanzada, cuyo peso humorístico trata de asemejarse a la ardilla dientuda de La Era de Hielo. Allí, Gru anuncia a sus secuaces la creación de un plan macabro y grandilocuente. Un plan tan desquiciado, pero justificada por los flash-back de su niñez, que si se llegase a concretar con éxito, sin duda se convertirá en el villano más importante de todos.

Pero para concretarlo tendrá que utilizar distintos métodos. Por un lado, necesitará fondos. Y si hay algo más malo que los villanos, ese es el Lehman Brothers: la misma que participó en la burbuja financiera y provocó la crisis del 2008, ahora es el Banco de los Villanos (después de todo tiene un buen historial). Pero también necesitará de la ayuda de tres hermanas, menores de edad, que viven en un orfanato, para concretar parte de su plan de una manera poco ortodoxa.

De las tres, es interesante destacar a Agnes, la más chiquita, pero a la vez la más optimista. A pesar de que ella y sus hermanas han estado esperando durante mucho tiempo la llegada de una familia que los quiera, y tener que soportar los gritos de la dueña del refugio, Agnes es la viva imagen de la esperanza, justificada al cabo por su insistente creencia de los unicornios y ver cierto agrado hacia Gru en el momento que decide adoptarlas.

Steve Carell, quien hace la voz del (anti)héroe protagónico, dijo que tenía un interés de trabajar en esta película por ofrecer una historia teniendo como punto de vista al malo. De algún se cumple. Los chicos espectadores tendrían cierta simpatía por Gru, teniendo la enorme ventaja de que no estamos hablando de un villano capaz de asesinar a millones de personas, como lo haría Luthor. El chiste en que Agnes se mete en un ataúd con púas adentro, y que sus hermanitas creen que muere adentro y Gru diciendo: “Bueno, tendré que seguir con el plan con dos niñas”, no nos convence de lo macabro que puede llegar a ser Gru.

Sin embargo, el filme logra que el espectador quiera que el villano logre concretar su deseo con éxito, algo raro en toda historia. Siempre que se quiera que un villano saque ventaja sería para alargar la historia, ya que de ante mano se sabría que no lo conseguirá. También, el hecho de que queramos que el Coyote finalmente atrape al Correcaminos es por simple curiosidad y no para conseguir un nuevo chiste o por tener compasión por el cazador de aves.

En nuestra película, nos reímos de las vicisitudes de Gru, sobretodo cuando las nenas lo sacan de quicio y las mañas. Pero la maldad de Gru se torna efímera. La profundidad de su anhelo es la de compensar todos sus ilusiones infantiles y que su madre nunca le dio el respaldo que se merece.  Seguramente hay villanos que han pasado por lo mismo, pero en ninguna historia lo ha resaltado tanto como en Mi villano favorito. No por que lo logra con escenas de la vida pasada de su personaje, debido a la breve duración de las mismas, sino por la participación de las tres hermanas. Las hermanas como aquello que conecta a Gru a algo que parecía perdido, aquello que siempre quisimos hacer de niño y lo que siempre quisó soñar. De ahí que Gru termina por disfrutar en un parque de diversiones.

Del mismo modo que pretendía otro filme de este mismo año, Como entrenar a tu dragón, aunque con personajes menos pintorescos, la película trata de cambiar el paradigma, ofrecer una visión distinta. Cuando era chico y jugábamos a los superhéroes, ninguno quería ser el villano. Quizás con esta película todo cambia.

Disfrutar de Mi villano favorito quizás sea mayor si se viera en 3D. De hecho, los momentos graciosos de los enanos amarillos sacan provecho la profundidad del campo. No saca rédito a los colores como lo hace Pixar, y quizás prefiera utilizar melodías de canciones popularizadas como sí lo hace Dreamworks, pero aún así es una propuesta interesante, con mucho humor y ternura.

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