¿Las 52 Magdalenas?

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Las Magdalenas rondan por la ciudad buscando llenar los vacíos que algún que otro hombre anda rebuscando. Ellas ponen la tierra para la germinación y el florecimiento de una ilusión. El brillo es su fuerza de atracción. La oscuridad solo cae en manos de quien lo utiliza para apagar ese brillo y quitar los pétalos floridos.

¿Cuántas Magdalenas pueden haber? Magdalenas que crecen a un costado de la oscuridad. Que se impulsan así mismas a través del sol. Todo lo que hay dentro de la oscuridad, no consiguen la felicidad ni con la luz de la luna.

¿Serán 52 la suma de esas oscuridades? ¿Serán las Magdalenas en realidad? El 52, como un número de la oscuridad. Si suman 52, están bajo el amparo de la oscuridad. Según se dice.

Si se elimina los 52, se prende la luz. ¿Se prende la luz?

Los 52, que su número en realidad deviene del clarinete, pretenden ser acartonados como la oscuridad y un foco basta con apagarlo. Cuando en realidad la oscuridad habla por sí mismo cuando se calla. La oscuridad es lo que es por eso, por estar en la oscuridad. Que nadie lo puede ver. La clave de la oscuridad no es por tener brillo.

En medio de la discutida oscuridad, planteada de par en par, que hasta incluso tuvo su encarnación en una ficción del rubio de Facu Arana, Cristina anunció la orden de hacer brillar a los 52. En medio de la discutida, pensé que sería eso: un haz que logre meterse en el túnel oscuro. A pesar de la desventaja personal de ya no poder conseguir alguna Magdalena…

Pero entonces me encuentro con un comunicado de AMMAR. Un mísero comunicado. ¿Vamos a comparar un discurso presidencial con un “minúsculo y revoltoso” comunicado, parafraseando una noticia de un diario cordobés sin firma? Pero ese comunicado, dio una luz que viaja en forma inversa. La concepción einsteniana de que la velocidad de la luz es el único dato absoluto queda desfigurada en esta ocasión. Y es que ese comunicado afirma que hay una confusión entre luz y oscuridad. He aquí dos luces, que chocan en la discusión de la oscuridad. ¿O será que esa discusión es la oscuridad?

La oscuridad está plagada, y fortalecida, por todo aquello que pretende ser grande y abarcador. Impone una cierta percepción de las cosas. Les dice que luz mirar y que oscuridad ignorar. Y eso forja una oscuridad.

Hoy, tomamos conciencia de la construcción de la realidad de parte de los medios. ¿De qué medios? De medios privados. De pedo los estatales.

Qué los medios mienten. Que no hay una verdad. Que no hay una realidad. Everything lie, says Dr. House. Clarín: miente. 6-7-8: también. Este blog: ¡¡¡ni hablar!!!

Pero esa oscuridad queda colapsada, a partir de uno mismo, con la visión de una pequeña luz. ¿Quién puede comparar un discurso presidencial con un comunicado? Uno mismo.

Visiones contrapartidas. Más allá de su tamaño. Creo que ya es tiempo de darle un poco más de bolilla a pequeñas visiones que quizás no tienen mucho espacio en lo que llamamos “medios”. La contraposición se hará hecha y con el foco encendido.

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