Comprometidos

No sé si se enteraron, pero ahora hay toda una revuelta acerca de la actitud que tuvo el humorista Tato Bores durante la Dictadura. Para ser más precisos, mientras hubo desapariciones y torturas, él siguió trabajando cómodamente en televisión y que hubiese tenido la posibilidad de hacer algo más al respecto, y no sólo quedarse en el humor.

Que no se pretende decir que él fue cómplice o ideólogo de la Dictadura. Pero que tampoco ha hecho mucho para ponerle pecho, en comparación con otras figuras de la talla de, por ejemplo, Rodolfo Walsh.

Es curioso. Pero los que lo señalan con el dedo a Tato, nunca señalan a los que tienen a su lado. Para dar el ejemplo más fácil: ¿acaso Orlando Barone hizo algo al respecto? ¿No podría haber hecho algo más estando en Clarín durante todos los años oscuros?

Otro de los que tienen el dedo gordo es el ministro Florencio Randazzo, el mismo que está decidido a dar una clase magistral sobre periodismo gritando el nombre completo de aquel que no ejerce su profesión de manera “objetiva”. Él afirmó en 6-7-8 que ya habido gente que sabía lo que pasaba, que su papá se lo había advertido cuando él era chico. Por ende, le genera cierta inquietud que Tato haya optado por continuar con su rol de comunicador irónico.

Lo que Florencio no advierte es que él es ciego a la hora de ver quién tiene sentado al lado suyo. El canciller Héctor Timerman dirigió un diario monstruoso como es La Tarde, manejado por su papito Jacobo. El 24 de marzo de aquel año oscuro del setentaisiete, cuando Clarín calificó al golpe como el inicio de un “Nuevo Gobierno”, Tarde directamente segmentó la realidad para resaltar lo acontecido con el juramento militar “para reorganizar a la Nación”. Guevarismo puro.

Y si vamos a ir mucho más lejos, preguntémonos entre todos: ¿qué hicieron Néstor y Cristina durante la Dictadura? ¿Saben qué hicieron? Compraban departamentos. Compraban departamentos y de ahí avanzarían con todo su negociado de compras de tierras y departamentos en El Calafate, toda la familia. Mierda, qué militancia, ¿no?

No sé ustedes. Pero para mí, un chiste de Tato en plena dictadura fue muchísimo más comprometido que lo que hizo el matrimonio Kirchner en aquel entonces.

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