Hablamos de vos, Viki

Hablamos de vos, Viki.

Estuvimos hablando de vos. De tu llegada a la Cámara. De tu presentación. De tu juramento. De tu asunción. De tu reasunción. Desde algún balcón. Desde la mirada de la televisión. Desde la lectura de alguna noticia. Desde la lectura de algún comentarista. Desde algún videíto en Internet. Desde donde sea. Sea lo que sea, hablamos de vos. Hablamos desde la humorada, desde la ofensiva, desde la ironía, desde la penuria, desde lo que sea.

Hablamos de vos, Viki.

Nos reímos de tu vestimenta. Escandalosa y fogosa. Oscura e infernal. Provocativa. Atrayente. Digna de una puta. No hay que vestirse de puta. Para evitar ser violada no hay que vestirse como puta, dijo el policía Michael Sanguinetti en una universidad de Toronto. Pero a vos te gusta disfrazarte así. Porque te gusta la atención. Atraer la atención. Tejer una telaraña que atrapa a los ojos y a las cámaras. Enarbolar las testosteronas de nosotros los caballeros y a poner en reojo a las damas. Esa es tu política, esa es tu militancia. El dionisismo es tu salvación. No digas que no te gusta ser mediatizada porque te encanta. Sos la dipu-sex. La que se pone un escote para mostrar la exuberancia de tus pechos. El gusto por el busto. El levantamiento. Las pechochas. Qué tetas. Qué tetotas. Tu formación morfológica es tu sello. Es lo que llevas a cabo. Tu cuerpo está para portarse mal. Vamos a portarnos mal. Frasecita adolescente que se encandila con la exuberancia de un cuerpo femenino. Cautivante y rimbombante. Fogosa y presumida. Marcando el límite de lo que sos y de lo que fuiste siempre. Un envase presente que se fotografía por fuera y por sí misma. Más allá, en tiempo y en espacio, no hay nada más.

Hablamos de vos, Viki.

Te comentamos de tu traición. De tu alejamiento. De tu abandono al proyecto. Te gritamos trola. O Rodrá. Rodrá, tu ex novio. Tu ex que no traicionó a nadie. Nunca abandonó el barco. Vos sí lo abandonaste. Saliste de un barco que estaba a flote. Te bajaste quizás por pura cobardía. Por vendepatria. Porque te vendiste. Porque te prostituiste. Te agarraste de lo que tenías y te aprovechaste. El oportunismo es tu política, tu aprovechamiento es tu militancia. Trancera con el binnerismo, que inhala aires de glifosato, que no siente vergüenza por la soja, que se saca fotitos con los empresarios más recalcitrantes del capitalismo nacional. De la lucha ‘nac and pop’ a los ‘oh money’. Un giro coperniquiano para resaltar su direccionalidad. Tu linealidad pecaminosa. El quiebre de un estrechamiento para contrabandear al pueblo. Una mancha que se aproxima a contramano de todo aquello que se necesita para avanzar. De todo aquello que se pone en contracara de aquello que se percibe en una lucha. Tu figuración lujuriosa es la encarnación de tu ambición descontrolada.

Hablamos de vos, Viki.

Silbidos y cánticos. Abucheos a una promesa. Un escándalo contra otro escándalo. Distorsión sonora que no ha de escuchar con claridad. Gritos de burlas con reojo de alegrías. Canciones militantes con banderas de sudor futbolero, a todo o nada, a aniquilar a aquello que está allá abajo. Tu voz es lo de menos. Está muy debajo. Caíste muy abajo. Se escucha bajo. Aún con micrófono. Trola, trola, trola. O Rodra, Rodra, Rodra. La voz se desvanece. Queda en el vacío. No se escucha. Una inmensidad proclama su número como aquel que mide por aquello que dignifica. Su número es el pueblo. Y si este no es el pueblo, el pueblo dónde está. Sólo la voz de la inmensidad, o sea del pueblo, tiene el uso de razón. Aquello que se menciona sin que aparezca en la voz del pueblo, no existe. Por eso, tu voz, Viki, permanece en lo más profundo del silencio.

Hablamos de vos Viki.

Pero nunca hablamos de lo que vos hablaste.

Después de tu juramento, vos Viki juraste en nombre de la Patria. Palabrita que a mí no me genera gusto. Pero también mencionaste a Marita, a Luciano “y a todos los hombres y mujeres víctimas de la violencia institucional”.

Mencionaste a Marita.

Marita Verón salió de su casa, ubicada en el centro de Tucumán, un día 3 de abril. Tenía 23 años. Desde entonces, una encrucijada tras otra. Testigos y testimonios marcando un camino del horror. Provincia por provincia. De Chile a España. Lo último que se informó fue la posibilidad de su presencia en una whiskería que funcionaba como prostíbulo, a cuarenta kilómetros al este de la ciudad de Córdoba, a principios de octubre de este año. Después, nada. Cada año, Susana, su mamá, que hoy maneja una fundación que lucha contra la red de prostitución, realiza una misa en su tierra natal para que ella no quede en el olvido. La lucha de Susana permitió que se recuperaran diecinueve chicas en La Rioja que estuvieron en la misma pesadilla. Se está preparando un juicio oral y público, donde hay trece imputados. Mañana, miércoles, Marita va a cumplir 33 años de edad.

Mencionaste a Luciano.

Luciano Arruga fue secuestrado por policías de Lomas del Mirador, La Matanza, provincia de Buenos Aires, un 31 de enero. Desde entonces, permanece desaparecido. Tenía 16 años. Desde entonces, una encrucijada tras otra. Testigos y testimonios marcando un camino del horror. Declaraciones sobre torturas y extracción de registros de detenciones dentro del propio destacamento. Policías implicados que terminan absueltos. Un testimonio pretérito del propio Luciano que ya había advertido que la bonaerense lo presionaba para cometer un asalto, ilumina tanto y a la vez oscurece mucho. Tan chiquito y a la vez fue el único varón de la casa. Hasta ahora, no hay ningún imputado, ni nada. Casi nada. A pesar del silencio mediático, su familia logró llevar a cabo su imagen en todo el país, y todos bajo el grito de Yo también estoy buscando a Luciano. El 28 de febrero va a cumplir 19 años de edad.

Hablamos de vos Viki. Y no hablamos ni de Marita, ni de Luciano, ni de “todos los hombres y mujeres víctimas de la violencia institucional”.

Hablamos mucho para no decir nada. Como esta columna.

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3 comentarios en “Hablamos de vos, Viki

  1. Christian dijo:

    Para ser buen trotskista solo se necesita ser gorila y vivir bien. Sos la confirmación. Sos la clase media pequebus que nunca pasó hambre ni sabe lo que es la pobreza.

    Con lo que escribiste das la sintesis de la mediocridad, la testimonialidad y la hipocresía en la que vive el trotskismo en la Argentina. O Pitrola iba a llegar al Congreso por sus propuestas? No, ni ahí iba a llegar dando lástima. Pero ni eso le alcanzó.

    Seguí acovachado en la facultad, que Viki sale a los barrios y lucha en el Congreso por todo lo que este país necesita.

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