El papel de la libertad

El proyecto de ley, para declarar de interés público el papel de diario, ofrece un nuevo escenario en la disputa por el espacio de la prensa gráfica diaria.

Portada de Clarín del Domingo pasado. Más a lo panfleto que a lo periodístico.

Mucho se ha comentado sobre el proyecto de ley de Papel Prensa. Pero poco se ha hablado del proyecto en sí.

Mención inicial se debe otorgar a un pequeño espacio en cuanto a la producción de polución que generan las plantas procesadoras de la pasta de celulosa.

El diario Crítica, en colaboración con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, revelaron en el año 2008 con tres estudios los niveles de contaminación que provocaba la planta de Papel Prensa sobre el río Baradero. La denuncia reveló la existencia de desechos que habían sido volcados en un canal para luego concluir en el río. Esto trajo como consecuencia bajos niveles de oxígeno, lo cual eso trae problemas en el proceso cíclico del ecosistema, más riesgos de salud para los habitantes aledaños. En el articulo número 6 del proyecto presentado por el oficialismo, declara que las empresas que conllevan en su haber la producción de papel de diario, “deberán realizar un estudio de impacto ambiental en el cual debe haber una descripción de los efectos esperados, así como propuestas de mejoras tecnológicas, a fin de minimizar dichos impactos”; además que dicho estudio se debe actualizarse cada año. Y en el próximo artículo, señala que en caso de producirse daños ambientales, “se deberá tener una clara política de recuperación del daño ocasionado”.

Durante la investigación, un fotógrafo de Crítica sufrió una agresión por parte José Aranda, vicepresidente de Clarín, cuando trataba de sacar una foto a él junto con Héctor Magnetto. En la fotografía publicada por el diario, se distorsionó el rostro del CEO del grupo mediático, debido al delicado estado de salud que acongojaba al empresario. Hoy en día, la difusión de la imagen de Magnetto ya es muy distinta.

Pero retomando el tema del proyecto. El mismo señala la creación de dos entidades. Por un lado, una Autoridad de Aplicación, con el fin de asegurar el cumplimiento de todo lo estipulado por el articulado, integrado por referentes del Ministerio de Economía y  Finanzas Públicas. Por el otro, la creación del llamado Comisión Federal Asesora, con el propósito de “asistir y asesorar a la Autoridad de Aplicación” (art. 10). El mismo, estaría integrada por un representante de los diarios de cada provincia más Capital Federal. La elección de los mismos lo decidirían los propios compradores de los diarios, aunque el proyecto no especifica el mecanismo de sufragio. También habrán dos integrantes que representen organizaciones en la defensa de los usuarios y los consumidores y tres para los trabajadores de las empresas periodísticas de dichos medios, que consisten en: uno para la parte gráfica, otro para prensa y un tercero para los vendedores.

Además, se aclara que el precio de venta del papel será “el mismo para toda operación que involucre la adquisición de mas de una tonelada de dicho producto, en condiciones de entrega inmediata, tanto comprometidas como nuevas operaciones a confirmar en el día. En ningún caso se efectuaran contrataciones que involucren un precio inferior al precio único de pago contado” (art. 18). Al final de las páginas del proyecto, se especifica la fórmula matemática para calcular el precio.

En el artículo 25, con respecto al precio del material importado, “el comprador de pasta celulosa y de papel para diarios, para hacerse acreedor a la confirmación de venta de pasta celulosa y de papel para diarios de producción nacional deberá acreditar que importó (o va a importar) directa o indirectamente, la proporción P”, que es la divisón entre el volumen estimado de importaciones necesarias, con el de la producción nacional.

Desde ya hago presente mi apoyo al proyecto de ley que propone el oficialismo en su declaración de papel de diario como interés público. La regularización al precio de papel, tanto desde adentro como desde las importaciones, con el agregado de la participación federal, permite una mayor oportunidad para un equilibrio de espacios y sustento en la prensa gráfica diaria.

Existe toda una polémica sobre si el Gobierno podría hacer presión para favorecer a los suyos (ya que por desgracia estamos en un país, donde los de arriba pretenden hacernos confundir Estado y Gobierno, términos que desde la escuela nos enseñan que deberían ser distintos). Eso quedaría demostrado en el artículo 11, donde “la coordinación de la Comisión Federal Asesora será ejercida por el Ministerio de Economía y Fianazas Públicas”. Sin embargo, el proyecto en ley permitiría todo un escenario de luchas simbólicas por la recuperación de espacios, esta vez con amparo legal. Es decir, generar una escenografía más distinta y oportuna. Lo mismo pasa con la Ley de Medios: si bien han habido logros, como la federalización de contenidos en las televisiones locales y la creación de radios hecha por pueblos originarios, la FM Pachakuti y la FM Wiphala; también desde la burocracia del AFSCA se han mandado mocos, ya replicados por este blog. La intención misma es seguir presionando en las calles para que las trabas no permanezcan; esta vez, con una ley a mano como defensa.

De todas formas, es un error afirmar que el proyecto de papel de diario sea comparable con la Ley de Medios. El proyecto aprobado en Diputados no desmonopoliza el control de diarios ni garantiza crear programas de fomentos. No olvidemos que en Córdoba, gran parte de los lectores de diarios locales, es decir, los que consumen La Voz del Interior y Día a Día, no sólo leen estos dos diarios que pertenecen a los mismos tipos, sino que además pertenecen a un monopolio que viene directo de Buenos Aires. Es necesaria una Ley de Medios G (G de gráficos), para disputar los espacios del canillita.

Otra cosa aparte sobre Papel Prensa es el tema de las supuestas torturas que recibieron los dueños. Por mi parte, siempre me mantuve alejado de la versión que se viene dando desde los medios supuestamente públicos que pretenden poner a la familia Papaleo como los héroes de esta historia. Incluso los Graiver, materializados en una historia de amor como lo lleva a cabo la horrible serie El Pacto, hecha con una torpe edición y guiones escritas por analfabetos. David Graiver fue un propenso Rockefeller argentino, dueño de bancos de todas partes del mundo. No le bastó con eso y de ahí prefirió apoderarse del monopolio del precio del papel. Mientras que los Papaleo ni hablar: Osvaldo, el hermano de la viuda, fue secretario de Difusión y Prensa en la época de Isabelita. Allí, Alejandro Borensztein señala que el primer programa de televisión que censura Papaleo es la de su padre, Tato Bores. El periodista Marcelo Larraquy, autor del libro López Rega, señala que apenas de asumir ese cargo, Osvaldo levanta el diario La Opinión, de Jacobo Timerman. Hoy, Canal 7 lo pone a Osvaldo Papaleo como figura de la libertad de expresión.

Desconozco si los relatos de Lidia y Osvaldo son verídicos, pero tengo por lo menos la seguridad de que si hubo víctimas en el negociado de Clarín, La Nación y la dictadura, ese fueron los diarios del interior.

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