La vergüenza de haber sido, por Horacio Verbitsky

A las 5 de la madrugada, murió el gobernador de Río Negro, Carlos Soria. Transcribiremos a continuación parte de un artículo que escribió el periodista en Página/12 acerca del pasado de este político, publicado el 25 de septiembre, día donde se llevó a cabo las elecciones provinciales.

En el medio, un Carlos Soria sonriente. A la izquierda, Erich Priebke, acusado de ser un criminal nazi.

 

(…) Con el triunfo de la fórmula Menem-Duhalde se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza de José Luis Manzano en el Congreso y lo asesoró sobre inversiones en tierras en el Comahue. Por esta vía llegó a integrar y/o presidir las importantes comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Juicio Político, las que investigaron la mafia en aeropuertos y correos, el lavado de dinero y los contratos con IBM y la Bicameral que hizo el seguimiento a la investigación de los atentados a la embajada de Israel y a la sede de la DAIA y la AMIA. Esta última le valió una imputación por encubrimiento. (…) En 1996, cuando el juez español Baltasar Garzón decidió indagar por crímenes de lesa humanidad a un centenar de militares y marinos argentinos, (…) Soria integró una delegación parlamentaria que partió a Madrid para provocar al magistrado. (…)  Soria había descalificado a Garzón como “un chanta al que vamos a reclamarle que respete el derecho a la territorialidad argentina”. Pero cuando en el territorio nacional los jueces argentinos salieron del letargo, también se opuso. (…) También en 1998, Soria firmó un proyecto de ley por el cual la inmunidad de un legislador en juicios penales y civiles lo protegería no sólo durante su mandato sino aún después de concluido, como un fuero personal. En 1999, Soria reclamó una consulta vinculante sobre un conjunto de leyes de endurecimiento de penas y ablandamiento de garantías procesales para combatir “los hechos delictivos que tienen en vilo a todo el pueblo”. El paquete debía votarse, a libro cerrado, por sí o por no.

(…)

Como no consiguió la candidatura del justicialismo rionegrino para renovar su banca, Duhalde le dio asilo en las listas bonaerenses. Pronto le pidió que se tomara licencia para asumir como ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Su primera medida fue dar marcha atrás con las bajas en la policía bonaerense que había dispuesto su predecesor, Carlos Arslanian. “Me pregunto si esos efectivos tenían de verdad malos antecedentes, porque me juego la cabeza que los verdaderos delincuentes quedaron adentro de la policía y que echamos a los que ponen el pecho diariamente”, se justificó.

Al asumir la presidencia interina, Duhalde lo designó Secretario de Inteligencia y le encomendó que negociara con la Corte Suprema de Justicia para impedir que declarara inconstitucional el corralito. (…) Curiosidad suprema, la instruyó uno de los jueces que asistieron a la reunión, quien tomó declaración a sus colegas. Todos confirmaron que la reunión mencionada se realizó en el domicilio de una camarista pero sólo Jorge Urso ratificó lo sucedido. (…) Urso agregó que Soria sostuvo que en los piquetes había infiltrados de las FARC. Usó para ello los informes del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. La sala II de la Cámara Federal consideró lo sucedido “un verdadero agravio a la independencia que debería regir la conducta de los jueces en su relación con otros poderes del Estado”, pero ante la omisión de los testigos no pudo dar los hechos por probados. Aquella versión castrense fue retomada por Soria meses después en un informe que sirvió de justificación para prohibir las movilizaciones piqueteras y disponer un gigantesco operativo de control que culminó, en junio de 2002, con el asesinato en la estación Avellaneda de los jóvenes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

(…) Pocos días después de la emboscada de Avellaneda, la entonces senadora CFK reveló que Soria había ordenado un seguimiento e investigación sobre todas las actividades suyas y de Néstor Kirchner, e identificó inclusive a los tres agentes encargados de la tarea. Luego de los asesinatos y de la denuncia de Cristina, Soria renunció a la SI y Duhalde adelantó para abril los comicios de octubre de 2003. Desde entonces Duhalde y Soria mantienen una relación indestructible. (…) Esto no fue obstáculo para que homenajeara a Kirchner en los actos en apoyo de su candidatura intragable, en presencia de Alicia, Boudou, Mariotto y Pichetto. Con pudor por el pasado, la hermana del ex presidente dijo que Soria tenía un compromiso con el futuro, y que “para el proyecto nacional y popular nos necesita a todos y a todas, con la fuerza de Cristina”.

(…)

En mayo de 1994, Menem dijo que “por opiniones que recibo pareciera que Erich Priebke es una buena persona”. Su corresponsal privilegiado en la zona era Soria. Este y otros diarios publicaron una foto histórica, en la que Soria comparte buena mesa y sonrisas con ese criminal de guerra nazi, acusado por el asesinato de 335 personas en las Fosas Ardeatinas de Roma. (…) Priebke fue enviado a Italia, donde recibió una condena a prisión perpetua que, a sus 98 años, cumple en arresto domiciliario. Ese fallo de 1995 abrió el camino para los que diez años después confirmarían la reapertura de los procesos contra los ejecutores de la dictadura argentina. (…) “No me arrepiento de esa foto, sacada con una intendenta de Bariloche”, dijo en El Bolsón, donde él y su hijo, el legislador provincial Martín Soria, agredieron a dos periodistas que inquirían sobre el tema. (…)

Fuente: Página/12

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