Infierno sobre rieles

La tragedia en el Once no es más que otro resabio sobre la situación de los trenes argentinos.

Carta de lamentación de la empresa TBA.

49 muertos y más de 600 heridos. Un tren de la estación Sarmiento se descarrila luego de chocar con un andén. Todo ocurre en la estación del Once. Un responsable empresarial: TBA.

La sociedad anónima Trenes de Buenos Aires (TBA), lleva en su aval “transportando la mayor cantidad de personas posible en forma segura, eficiente, confortable, puntual y no contaminante, contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de vida de la comunidad”, según su portal web. En 1995, se apoderó de los trenes Mitre y Sarmiento, durante la privatización de los servicios públicos en la gestión de Carlos Menem. A su vez, es una de las principales empresas que integra el Grupo COMETRANS (Consorcio Metropolitano de Transporte), en donde persiste con “el objeto de participar en el proceso de concesiones y privatizaciones (sic) de los servicios ferroviarios y subterráneos de transporte de pasajeros del área metropolitana de Buenos Aires”. Esta comunidad está “orientada a la explotación comercial de corredores ferroviarios desarrollando innovaciones orientadas a cubrir las expectativas de los pasajeros”. El Grupo “aspira a demostrar seriedad y responsabilidad en el manejo del servicio público y privado, desplegando una actitud de compromiso y sensibilidad social, integrando equipos de trabajo que desarrollen el sentido de pertenencia y alienten la iniciativa, el esfuerzo y la comunicación abierta”.

COMETRANS está bajo el resguardo de dos personajes ocultos que son los hermanos Claudio y Mario Cirigliano. Adherentes al modelo menemista para comenzar su negociado, los hermanitos también aprovecharon el modelo kirchnerista, basado en el manejo de subsidios. Es a partir del inicio de la gestión de Néstor Kirchner cuando comienzan con el negocio del transporte de colectivos de larga distancia: el Grupo Plaza. Además, Claudio es acusado de haberle facilitado la entrega de un avión al aquel entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime.

Como podrá apreciarse, TBA es una empresa con ojos tan redondos como monedas de oro. Y cuando de negocios se trata, el ahorro de gastos es lo primordial. Hoy, la empresa tendrá que dar la cara por el costo que eso lo conlleva, por el ahorro de fondos destinados a la seguridad de sus pasajeros. Pero lo tuvo que hacer en más de una ocasión. Hace tan sólo cinco meses, la misma línea de tren chocó contra un colectivo de pasajeros, dejando un saldo de 11 muertos, en Flores. El accidente se debió a que la barrera de las vías no estaba completamente abajo, en el momento en que llegaba el ferrocarril, sino que estaba oblicua. Lo suficientemente oblicua como para que un ómnibus pudiera entrar. El funcionamiento de esa barrera corría por cuenta de TBA. También, dos trenes de la línea Mitre chocaron a finales del diciembre del 2010, sin dejar muertos y con un resultado de 51 heridos, en la zona por los bosques de Palermo.

También, TBA integra la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), junto Metrovías y Ferrovías. La Unidad fue creada en 2004 con la intención de que el Poder Ejecutivo Nacional pudiera “operar a cuenta y orden del Estado”. Lejos de lograr una presencia estatal ante tanto decrepitamiento privatista, UGOFE incentivó el programa de tercerización laboral en los trenes que están a su disposición, que son el Roca, el San Martín y el Belgrano Sur. Las empresas privadas, entre ellas TBA, se encargan de ofrecer subcontrataciones de empleados en forma precaria. Con todo este negociado de ahorro financiero, los sindicatos se meten de lleno en ella y terminan convirtiéndose en empresarios, patotas y hasta en asesinos, como fue en el caso de Mariano Ferreyra.

El diputado Pino Solanas señalo vía Twitter lo siguiente: “El año pasado presentamos dos proyectos solicitando la rescisión del contrato de concesión a TBA. El gobierno no hizo nada al respecto”.

El delegado de la Unión Ferroviaria y opositor a la lista del hoy procesado José Pedraza, Rubén “el Pollo” Sobrero, sostuvo que iba a “presentar el mismo informe de situación que venimos denunciando desde hace ocho años, que el estado de trenes, de vías y de señales no da para más. (…) “No está en condiciones de seguir funcionando. Nosotros ya habíamos anunciado que acá iba a haber una tragedia ferroviaria”. El sindicalista de base, que fue procesado por el juez Yajl acusado de quemar vagones a mediados del año pasado hasta ser liberado porque se le “diluyeron” las pruebas, no pudo concretar una conferencia de prensa por ser abucheado por familiares que estuvieron presentes en la tragedia.

El infierno sobre rieles es un tema que se aferra cuando la propia situación de las mismas se colapsa. Y a veces, esos colapsos pasan a ser pasajeras o esperan llegar a una próxima estación.

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