8 de Marzo: Menos violencia y más orgasmos

A la tarde del jueves, distintas organizaciones se congregaron en Plaza Vélez Sarfield para conmemorar la fecha que revindica la lucha de las mujeres. Legalización del aborto, igualdad de condiciones laborales, solución a la violencia contra el sexo femenino y repudio a la trata sexual de personas fueron algunos reclamos. En el cierre, se cambiaron el nombre de algunas calles. Al final, textos líricos con retratos.

El 8 de marzo se empezó a celebrar en 1911 en algunos países europeos, pero quedaría oficializado por la ONU en 1977. Para esa fecha, en la ciudad de Córdoba, agrupaciones y colectivos se dieron presente en la plazoleta, frente al Patio Olmos, para reclamar una vez más los derechos aún ausentes. Mediante pancartas, entrega de volantes, exposiciones sonoras con parlantes y ciertas intervenciones de brujas y afiches, las exigencias se hicieron visibles en medio de la ciudad.

Luego, se tomó la decisión de cortar las calles que rodean el shopping. Por avenida Vélez Sarfield y por la San Juan en forma respectiva. Entre las exigencias estaban: la legalización del aborto, el desmantelamiento de la explotación sexual, condiciones laborales dignas, acabar con los casos de violencia de género en general, etc. Hubo burlas a la Iglesia y críticas al sistema capitalista.

Finalmente, se cerró con la rebautización de los nombres de algunas calles.

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ASOLADA, por C.

las palabras de amor para ella se perdieron
se enredaron en un árbol
se durmieron en la plaza
se cruzaron de vereda persiguiendo algún vestido
se olvidaron de encontrarla en una parte
de nacerle una sonrisa cualquierita
inocente infantil enamorada
y ella viene pensando ha descubierto
que no hay palabras de amor que se le acerquen
como que no mereciera o diera miedo
le esquivan los caprichos disidentes
la curva de su espalda y sus estrías
y ahí anda mendigandole a la noche
alguno de sus versos alunados
sobre unos ojos hondos
o unas manos
que corren por el cuerpo como fuegos
o ganas de una boca humedecida
que besa con un hambre deslumbrado
o un par de palabritas redondeadas
que digan
solamente
que la quieren

http://palascasa.blogspot.com/

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ANTES Y DESPUÉS DE, por Libertad Pérez

Delia empezó a comprender su soltería varios meses después de separada. No importaba quién de los dos se había ido, sea donde fuere que ahora dormía, la habitación le parecía extraña. Y también el resto de la casa.

Había cambiado de trabajo en busca de un mejor sueldo, sin imaginar la sonsera que estaba cometiendo. Prácticamente doce horas fuera, cansada todas las noches, enojada muchas de ellas, apática hasta para dar un saludo al llegar. Qué importaba, si él dormía, comía, raras veces emitía una queja.
Y un buen día, ya no estaban juntos.

Ahora Delia miraba las cortinas y no recordaba si eran de antes o después de separarse, seguramente las compró después, cuando el sol empezó a entrar fuerte por la ventana. Le pareció divertido mirar los objetos y pensar cuáles eran de antes o cuáles de después de, incluso inventaba historias en que cada cosa era la protagonista. Con eso podía reírse horas sola.
Pero a la noche tenía miedo y hasta lloraba cuando los muslos se apretujaban intentando espantar quién sabe qué monstruos fálicos.
Se dio cuenta de que su colchón se achicaba y que en cualquier momento ella tampoco entraría. Por las dudas cuando dormía ponía otro en el piso.

“Deliciosa LaVeloz”, era el nick que se había inventado para charlar con hombres y mujeres y tener sexo sin tocar a nadie. Pensó en poner la webcam alguna vez, pero en el chat prefería las fotos sensuales y seguramente falsas que se intercambiaban.

No recuerda cuando fue que empezó a recibir anónimos por debajo de la puerta.
Todos estaban escritos en computadora y decían más o menos lo mismo: alguien quería cojer con ella, pero desaforadamente cojer, en vivo y en directo. Era raro, porque no le había dado su dirección a nadie. Además las cartas no la mencionaban por su nick, ni mucho menos por su nombre verdadero.
De todos modos, consideró que si alguien quería cojer de verdad incluiría en sus textos alguna forma de contactarle. A menos que fuera un imbécil morboso.

Al principio le pareció muy molesto ser acosada de esa manera. Pero luego comenzó a desear y esperar la llegada de las cartas. A veces eran simples poemas calentones y otras, portentosos gritos elegíacos. Los anónimos se fueron acumulando en una pila sobre la mesa de luz, de donde Delia los tomaba cada vez que la asaltaba la curiosidad o la erótica desesperación.

Pero el amante nunca decía su nombre -ni el de él ni el de ella- y Delia comenzó a sospechar que se había mudado y que las cartas eran para otra, la inquilina anterior. “Una que habrá estado muy buena”, pensaba, “y que seguramente sabía quien le escribía”.

Aunque trató varias veces de estar atenta, nunca pudo atrapar in fraganti a la persona que le dejaba las cartas. Los vecinos tampoco sabían nada. De alguna manera, ella se las arreglaba para ser silenciosa y no alertar a nadie.

Una noche Delia llegó de trabajar, se ubicó en la vereda del frente, medio oculta por el poste de luz de su vecino y esperó. A lo mejor el tipo venía en algún momento y podía descubrirlo.
Ahí se quedó, mirando la fachada de su casa. La miró durante minutos, parada. Tuvo que sentarse para seguir observando. Se prendió un cigarrillo y al pitarlo se sorprendió, porque ella no fumaba, pero no le dio mayor importancia.
Miró casi una hora, con mucha concentración y con varias colillas descansando a sus pies, pero no hubo caso. A pesar de lo mucho que intentó, no recordaba si la casa era del antes o del después de.

No sabía si llorar o reír, pero la emoción le hizo hacer las dos a la vez.
Quizás, había estado escribiendo todo este tiempo a la dirección equivocada.

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A TODAS LAS PALOMAS NEGRAS, por Siderala

A la hija, la madre, la hermana, la compañera, la amiga
La sirvienta, la negra, la puta, la desocupada, la trabajadora, la esclava
La que creyó, cayó, la que amamantó, lo que dijo no! BASTA!!!
A todas y cada una de las que se sienten y se construyen como mujeres,
Que parieron alguna vez y todas y cada una de las veces un amor, un/a hijo/a, un proyecto, una convicción, un sueño, una esperanza, una espera…
A las que luchan en sus casas, sus trabajos, exilios, en las calles, las organizaciones, las ocupaciones, las camas, las plazas, contra la mirada paternalista y el brazo del opresor, por SER MÀS LIBRES DE LO QUE FUERON JAMÀS!
A las rudas, las dulces, las histéricas, las jodidas, las chongo, las risueñas, las matronas, las ingenuas, las ridículas, las brujas y las inconvenientes
A todas las que alguna vez se pararon y dijeron:
No quiero tu poder sobre mis alas
No quiero ni tus golpes, ni tus decisiones sobre mi cuerpo
No quiero ni tu Estado, ni tu iglesia sobre mis ovarios, mi género, mi sexo
No quiero ser heterosexual, ni heteronormada, ni tu lástima, ni la “corrección” de tus médicos, QUIERO SER YO!

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SER YO, por Mariana Sánchez Malo

Nací me dijeron Mariana,
me dijeron invierno,
me dijeron cruz y cristo,
me dijeron nena, me dijeron hijos.

Me dijeron pelo largo ,
uñas pintadas,
tacos altos y boca limpia,
piernas cerradas, delantal de cocina.

Moños y muñecas,
buena cara,taparse la boca,
no mostrar la bombacha,
me dijeron que no si mis dedos jugaban con mi cuerpo.

Me dijeron colegio,
mover la cola a escondidas,
besar a mi gato en silencio,
pedir perdón todo el tiempo, buenos días, permiso y gracias.

Discutir sin gritar,
confrontar lo suficiente,
escuchar sin tener ganas,
asentir con la cabeza sin bajarla demasiado.

Entrar con los pies en puntitas,
emborracharse y no decirlo,
enamorarse sin penetrar, tocar con cuidado,
fumar y lavarse las manos.

Que me gusten los nenes buenos,
que las nenas no duerman conmigo,
que nadie se entere de mi cama mojada,
que si lloro sea con ganas.

Las voces continúan,
lecciones en mi cabeza,
moral, valores, desencia,
palabras vacías que siempre regresan.

Hoy decido dejarlas, borrarlas,
intentar por un minuto ser yo sin decir lo correcto,
ser yo sin ser Mariana, ser yo sin ser ustedes,
ser yo sin que me digan.

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