Crítica de cine: Los Vengadores

LOS MUCHACHOS SE ENTRETIENEN

Es toda una polémica meter a superhéroes de distintas historietas en un universo coincidente. Aún cuando todos ellos hayan sido creados por Stan Lee y sus costumbres se apegan a cualquier ciudadano neoyorquino. Y eso es porque no solo el personaje se construye en base a su mundo, sino que además es ese mundo que se adapta al personaje. El Nueva York que habita Peter Parker no es coincidente con el Nueva York del mundo real, pero tampoco lo es con el Nueva York de Tony Stark. Cada ciudad esta manifestada por el peso protagónico de los respectivos héroes. Los Vengadores, de Joss Whedon, cambian la dirección de esa fuerza peso gravitacional a la ciudad, por el lado más lateral, hacia otros superhéroes, hacia ellos mismos, en donde cada uno disputa por ocupar ese espacio interrelacional que el destino (o el mercadeo) los ha impuesto.

La trama consiste en explicar el McGuffin que hará que se unan los todopoderosos: el semi-dios Loki (Tom Hiddleston), hijo de Odin y hermano de Thor, se transporta a la Tierra para concretar su filosofía esclavista. Una visión tan poco convincente que tiene que utilizar su cetro-lanza para lavar el cerebro a los terrícolas y convencerlos de unírselos. Por tal motivo, Nick Fury (Samuel L. Jackson) reabre el proyecto Vengadores y recluta a los más dotados del planeta para enfrentárseles: el armatoste Iron Man (Robert Downey Jr.), el recientemente descongelado Capitan América (Chris Evans), el científico y descontrolado hormonal Bruce Banner (Mark Ruffalo), el propio Thor (Chris Hemsworth) y lo más cercanamente humanoide interpretados por Jeremy Renner y Scarlett Johansson.

Pero claro, para poder ocupar ese espacio que les corresponden, deben demostrarle al espectador que tienen el mismo nivel de pelea. De ahí que un resplandor sónico, producto del martillazo de Thor contra el escudo del Capitán América comprueba el nivel de choque parejo entre ellos.

La secuencia final es la secuencia del filme. La invasión extra-galáctica es una batalla imposible. Allí entra la apoteosis del juego de los muchachos, y en donde el propio Whedon se reluce. No consiste en una sumatoria de egos, el valor agregado se obtiene con una fase relacional. Que Iron Man y el Increible Hulk compiten para ver quién será el más gracioso para el espectador, en realidad pasa siempre en no limitarse en los eslabones de A + B, sino en su resultado, que sería C. Una respuesta certera e irónica de Stark como un capricho de Hulk es tanto una competencia como un atino en donde sólo funciona cuando otro superhéroe tiene que comerse los bollos.

Allí entra el clasismo reluciente del filme. Películas como Duro de Matar o Arma Mortal, donde la división entre la Comedia y la Acción quedó relativizada, en el filme muestra su frescura al recuperar ese estilo norteamericano. Y que de hecho, se logra no sólo con efectos especiales convincentes, sino un ingenio ocasional en el propio guión.

Los Vengadores es un filme que entretiene, que tiene la intención de sorprender a su público, y que sabe del enorme peso que trae meter a todos los tanques en una misma pantalla. No necesita una armadura digital para ocultar su trama, porque detrás de ella hay un guión millonario, filántropo, playboy, etc.

×××× Mirala nomás

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