La Nación, los complejos y la convicción

Finalmente, el diario de Mitre habló del juicio por las fumigaciones en barrio Ituzaingó Anexo. Lo hizo mediante una editorial, que denuncia una criminalización al glifosato. Lo tibio de la exposición.

Stand de La Nación en Expo Agro (Foto: Alemelo).

Stand de La Nación en Expo Agro (Foto: Alemelo).

En la edición del sábado pasado, en el diario La Nación, se publicó una editorial en relación al tema del glifosato. Su título se complementa como el “vil embate” que se genera a la polémica que gira alrededor del agroquímico.

En ella señala que “el campo argentino ha sido un blanco preferido en la voluntad sistémica de arrasar con valores establecidos. Ejemplo palmario de todo esto ha sido la vastedad de los ataques al campo a raíz del uso de glifosato, un agroquímico concebido para combatir malezas que compiten con los cultivos por la humedad y los nutrientes de la tierra, y por la luz que convierte la energía en alimentos”.

Aquí, más que clara la postura del diario en su afán de establecer su conformismo, bajo su clásica retórica conservadora, a la estructura actual que impera en el modelo o negocio agrícola

Y continua el artículo: “Ahora mismo, la campaña contra los productores agropecuarios y los laboratorios concurrentes a las labores rurales ha encontrado otra ocasión más de encarnizada exposición. Ha servido para ello la reanudación de un juicio abierto en Córdoba. Allí se controvierte la responsabilidad o no de dos productores y de un fumigador aéreo en la duplicación de los casos habidos de enfermos con cáncer en un barrio de la periferia de la capital cordobesa”. En el año 2006, la periodista Carina Ambrogi escribió una nota sobre las fumigaciones en el barrio Ituzaingó Anexo, donde señala los casos de cáncer y las actividades de las Madres, iniciada por Sofía Gatica. Y en uno de los párrafos resaltó lo siguiente: “Dadas las repercusiones que tomó el caso a nivel nacional e internacional por las acciones que realizaron desde el grupo [de Madres de barrio Ituzaingó] (la CNN transmitió desde el barrio el problema), comenzaron a recibir ayuda voluntaria de prestigiosos investigadores”.

La nota de Ambrogi fue publicada, aunque no lo crean, por el diario La Nación. Y si bien resalta la percusión “nacional e internacional” que se dio el caso de Ituzaingó Anexo; hasta ahora, antes de la editorial, la única mención que hizo el medio gráfico en relación al juicio del 11 de junio fue la sección de síntesis, con errores de datos en relación a la cantidad de acusados y las fechas de la denuncia, publicada el mismo día que comenzó el proceso: “Tres productores sojeros y dos aeroaplicadores [en realidad, son dos productores y un aeroaplicador] serán sometidos a juicio oral y público a partir de hoy, en Córdoba, por fumigaciones con sustancias peligrosas para la salud, cerca de zonas urbanas. (…) Habían sido denunciados en 2002 [falso, uno en 2004 y otro en 2008] por pulverizar con agroquímicos peligrosos campos aledaños a Ituzaingó, en la periferia sudeste de la capital cordobesa”. Desde ese entonces hasta la editorial, el diario no dijo nada después.

Retomando la editorial, se señala que “Tanto los testigos como los expertos han dejado un abanico amplio de serias dudas sobre las responsabilidades imputadas por supuestos actos de fumigación (….). Las dudas también se manifiestan por la concurrencia de causas en los males denunciados”. Lo que la nota hace referencia, aunque por alguna razón no se ha tomado la molestia de aclarar, es que los casos de enfermedades emergidas en el barrio, en lugar de haber sido provocados por agrotóxicos, podrían haber caído por cuenta de los metales pesados que aparecieron en los tanques de agua, el PCB de los transformadores, la proximidad del barrio en una región industrial, etc.

Sin embargo, en el juicio se recordó que en el barrio se llevaron a cabo medidas tales como el cambio de transformadores, el agua y se pavimentaron las calles. Y que aún así, los casos de cáncer seguían apareciendo. También se realizó un estudio de biomarcadores del 2005, realizada por el Hospital Infantil, donde se señaló que, a partir de las muestras ofrecidas por treinta menores de edad que vivían en el barrio, confirmaron la presencia cero de metales pesados en su sangre y niveles elevados de agroquímicos. Finalmente, el registro que hicieron las Madres ese mismo año, con el mapeo de los casos de enfermedades en la zona, revela una mayor concentración en número en las proximidades del campo.

Luego, la editorial señala lo siguiente: “La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos tiene dicho que el cuestionado agroquímico es de un grado de toxicidad III, es decir, “ligeramente tóxico” si se lo inhala o entra en contacto con la piel. Algún grado de toxicidad, aunque mínimo, produce hasta el encendido de un auto y sobran motivos para señalar las consecuencias eventuales que deben derivarse de la basura y desperdicios esparcidos por las calles de nuestras ciudades o de los medicamentos que se ingieren fuera de las modalidades prescriptas”.

Sin embargo, ese mismo organismo norteamericano, dentro de un informe sobre el consumo de agua potable, apunta a que el glifosato, al superar los 0,7 miligramos por litro en el agua, cuya vía de entrada es mediante el uso de herbicidas, pueden provocar “Trastornos renales” y “dificultades para la reproducción”. Los abortos espontáneos han sido recurrentes en la zona de Ituzaingó Anexo, como así también muertes por riñones deformados.

“Es notable que se pretenda difamar sin pausa a empresas de la más alta tecnología mundial y a usuarios de productos que han sido legalizados por las autoridades nacionales, provinciales y municipales”, continua la editorial. Si hablamos de empresas de alto nivel, hablamos de Monsanto, cuyo producto transgénico, el maíz MON810, ha quedado prohibida en Polonia, Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia.

Y arremata: “Todas las ideas han de respetarse como materia de opinión y en nombre del pluralismo crítico que se funda en principios superiores de la República. Pero hay que defender las propias con la energía conveniente a las circunstancias, sin complejos y con convicción”.

El Grupo La Nación es dueña, junto con el Grupo Clarín, de Expo Agro, que se autodefine de la siguiente manera: “La exposición (…) es la más grande y más completa de las muestras dinámicas, denominadas así porque en las adyacencias del predio donde se realiza se ponen a prueba, ante los visitantes, cientos de máquinas e implementos agrícolas de última generación que realizan distintos trabajos: labores de siembra, cosecha, pulverización, embolsado de granos, hilerado, enrollado, etc”. Y en lo que concierne a semillas y agroquímicos destacan a sus plots, como el lugar “Donde las empresas líderes en investigación biotecnológica y agroquímica exhiben en cada campaña los materiales y las soluciones que sustentan la rentabilidad del productor agropecuario”.

Sin complejos, con convicción (y bosta).

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