Contracara sobre los transgénicos y el Cuco: Sergio Carreras vs. Dr. Medardo Ávila Vazquez

El periodista cordobés publicó una nota en La Voz del Interior acerca de los alertas sociales presentes alrededor de la polémica de los alimentos adulterados genéticamente. Particularmente, con la polémica sobre la instalación de Monsanto en la localidad de Malvinas Argentinas. El médico pediatra, e integrante de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, envío una nota al medio en respuesta al artículo del comunicador social.

Campo de soja. Foto: LaVoz.

El cuco transgénico

por Sergio Carreras

(…)

Hoy, la principal avanzada en la manipulación genética de alimentos está en manos de grandes compañías que, en primer lugar, apuntan a conseguir beneficios para la producción agrícola (…)

Estos avances genéticos son observados con preocupación –cuando no con verdadero espanto– por numerosas organizaciones ecologistas, que cada vez con mayor ahínco se dedican a denunciarlos, por considerar que entrañan un peligro para la supervivencia de la humanidad. La organización Greenpeace, por ejemplo, los califica dramáticamente como “una amenaza para el planeta” que destruirán la biodiversidad, arruinarán los suelos, harán aparecer nuevas enfermedades y contaminarán la genética de las especies originales.

La empresa que se encuentra a la cabeza de los emprendimientos biotecnológicos relacionados con alimentos es la estadounidense Monsanto, que anunció la radicación en la ciudad de Malvinas Argentinas (…), de una de las plantas más grandes que tiene en el mundo, con una inversión de 1.500 millones de pesos.

Aunque no se pudieron conseguir mayores detalles del emprendimiento (Monsanto no respondió los pedidos de entrevista y de información que le hizo este diario), ya se sabe que será un establecimiento para tratar y acondicionar semillas de maíz. (…)

Uno de los más conocidos ambientalistas argentinos, el cordobés Raúl Montenegro, (…) señala que los países centrales trasladan a países como Argentina los efectos negativos del proceso y así protegen sus suelos, sus aguas y su salud. (…)

(…) El biólogo Pablo De Maio, de la Asociación Ecosistemas Argentinos, señaló a este diario el riesgo de que se mezclen las cuestiones ideológicas y políticas, con las afirmaciones pseudocientíficas. “(…) En Córdoba se ha manipulado la información vinculada con los estudios científicos sobre el glifosato y se generó una fantasía sobre supuestos efectos sobre la salud humana. No hay nada probado sobre eso. (…)”.

“Es que se termina volviendo una cuestión casi religiosa”, dice De Maio. “Se asumen posiciones ecologistas como una religiosidad secular”. (…)

En su libro sobre el calentamiento global, el escritor Martín Caparrós sostiene que “la ecología supone una idea del fin de la historia, al fracasado modo Fukuyama: hasta acá llegamos, la evolución se acaba acá. (…) La ecología suele remitir a una edad de oro, un mito tan antiguo: tiempos felices en que la naturaleza podía desarrollarse sin la interferencia de la maldad humana”.

Según un estudio del economista Eduardo Trigo para ArgenBio, publicado el año pasado, Argentina lleva acumulado un beneficio bruto superior a los 72 mil millones de dólares gracias a la introducción de los cultivos genéticamente modificados, desde 1996. Es un dato que jamás pasa inadvertido a la hora de abrir las puertas a las inversiones y a la llegada de las grandes compañías extranjeras. Sea en la megaminería o en la mega-agricultura.

Por eso, el intendente de Malvinas Argentinas, Daniel Arzani; el gobernador, José Manuel de la Sota, y la presidenta Cristina Fernández, quien recibió la noticia del emprendimiento en una reunión del Consejo de las Américas en Nueva York, son decididos defensores de las nuevas plantas de semillas. (…)

Lea el artículo completo aquí.

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

¿El cuco transgénico?

por Medardo Ávila Vazquez

En la edición del pasado domingo, el periodista Sergio Carreras describe la biotecnología de transgenie, presenta a la multinacional Monsanto y expone los argumentos de quienes la cuestionamos de una manera que nos parece crítica hacia las posiciones ecologistas y ambientalistas.

(…)

El autor asevera que “las compañías apuntan, en primer lugar, a conseguir beneficios para la producción agrícola”, tal vez queriendo poner en duda la historia de estas empresas cuya fama las antecede. Y que aumentaron la producción. Pero numerosas revisiones de más de 10 años de cultivos transgénicos en Estados Unidos demuestran que la bioingeniería con base en transgénicos y alto consumo de agrotóxicos no incrementó el rendimiento intrínseco, ni tampoco el operacional.

Nadie duda de que subiera el rendimiento de los cultivos en la Argentina y en todo el mundo, pero la mayor parte de los aumentos de rendimiento observados es atribuida a enfoques distintos a la ingeniería genética (http://bit.ly/OFnNO7).

Existe mucha manipulación de la información en este sentido; también se trata de ocultar que el consumo de agrotóxicos no deja de crecer a pesar de que los transgénicos se crearon para disminuir su utilización.

(…)

Hay nueva información: científicos, no argentinos sino de las mismas agencias nacionales agrícolas de Estados Unidos, están denunciando la creciente toxicidad vegetal del glifosato (http://bit.ly/w2cwA1).

En la nota del diario, se cita al biólogo Pablo de Maio para decir que hemos manipulado la información sobre glifosato en Córdoba “y se generó una fantasía sobre supuestos efectos sobre la salud humana”. Sería interesante que supieran que la información brindada por Monsanto para autorizar su paquete de soja RR y glifosato fue anulada en Estados Unidos porque se alteraron los resultados de los ensayos de bioseguridad… pero el sistema ya estaba impuesto.

(…) invitamos al autor de la nota y a De Maio a pasar una temporada viviendo en la frontera urbano-agrícola para recibir las dosis crecientes de agrotóxicos que se les aplican a los 12 millones de personas que conviven dificultosamente con la agricultura toxica en el país.

(…)

El año pasado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (…) dijo que tenemos mil millones de hambrientos; y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) informó que existen 1.500 millones de obesos, o sea, que comen mal, muy mal, estimulados por una propaganda que propicia comer y comer (consumir).

También la FAO anunció que se tiran 1.300 millones de toneladas de alimentos que podrían alimentar a 2.300 millones de personas.

(…)

Por último, rechazamos que tomamos posiciones ideológicas o políticas por sí. Tomamos posiciones desde lo ético, que devienen en cuestionamientos políticos a los intereses de las corporaciones del campo, de las empresas transnacionales y de los gobiernos provinciales y nacional, que ocultan información (…) y avanzan en políticas megaextractivistas que ponen en peligro la calidad de las condiciones ambientales de la Argentina y mal explotan y venden nuestros bienes comunes.

Lea el artículo completo aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s