Sobre los viajes de Zheng He y la cultura oriental

El siguiente artículo no es de mi autoría. Fue redactado por mi queridísimo Emanuel Farcy, publicado en las redes sociales el lunes pasado. En la misma ofrece otra mirada sobre el sentido del 12 de octubre. Colón, la tenés adentro.

Mapa chino de Zheng He, mostrando un claro perfil de las Américas.

Nadie puede cuestionar el valor de los conocimientos en cartografías y rutas marinas alcanzados por la cultura de oriente. Sin embargo, las críticas señaladas por parte de los “expertos” occidentales se basan en prejuicios y argumentos que tienen como fin descalificar y ocultar los saberes, relatos, memorias y documentos de la cultura oriental.

A partir de la Edad Media, los sucesivos emperadores chinos encargaron expediciones para cartografiar el globo y de esta manera lograr reconocimiento político de los pueblos extranjeros. Cabe destacar que el imperio chino no poseía una tradición colonialista por lo tanto el interés no era anexar territorios sino demostrar su capacidad organizativa. Luego, estas cartografías se obsequiaban gratuitamente a todo aquel visitante considerado ilustre del imperio.

Lo cierto es que las cartografías chinas del siglo XV poseían una gran precisión de coordenadas, distancias y descripción de diferentes territorios del globo. Por ejemplo, previo a la conquista de América, se encuentran mapas donde curiosamente aparece la Patagonia Argentina, las Islas Malvinas, el cabo de Buena Esperanza, entre otros.

En 1421, por orden del tercer emperador de la dinastía Ming, Zhu Di (1402- 1424), el Almirante Zheng He estuvo a la cabeza de una de las flotas más grandes que haya visto la humanidad. Llamada “Del Tesoro”, la flota superaba cinco veces en tamaño a las carabelas de Cristóbal Colón. La misión nuevamente era cartografiar el globo con nuevos territorios.

Durante tres años de viaje, Zheng He traspasó los límites de India y África, se adentró por lo que hoy se conoce como “Estrecho de Magallanes” y desembarcó en las costas sudamericanas. En ese momento, la flota decidió dividirse para emprender diferentes rumbos. De esta manera, lograron recorrer el continente americano, Australia y parte de la Antártida para luego regresar a China.

Al arribar al imperio, los festejos duraron poco. Se encontraron con un nuevo emperador que, como consecuencia de la crisis política- económica que atravesaba el imperio, decidió cerrar las fronteras, quemar las cartografías del Almirante, jubilar a la tripulación y desarmar los barcos.

Años más tarde, Colón, Magallanes y Cooke tuvieron acceso a copias de las cartografías y rutas plasmadas por los chinos. Se apropiaron de estas experiencias y documentos en función de los intereses de la corona: conquista, despojamiento de territorios, saqueo y muerte.

Los investigadores- historiadores, por su parte, se encargaron también de fortalecer el discurso del “descubrimiento” al ocultar toda prueba o documentación que posibilite una discusión a esa imposición.

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