(1938-2012) La riña de las pasiones

La relación entre Política y Estética, dentro de una obra de arte, es como la dialéctica del amo y el esclavo. Ambos combaten a muerte para anteponerse al otro. Como una riña de gallos. El ganador aniquila al otro o lo deja ensangrentado. Si gana uno, se convierte en panfleto. Si gana el otro, se convierte en chabacano. Leonardo fue uno de los pocos que llegó a dar tregua a esos dos soldaditos, en medio de tanta tragedia.

Proclamada su ópera prima, Crónica de un niño solo, como la mejor obra de la historia cinematográfica argentina (aunque para mi insistencia, en realidad es La casa del ángel, de Leopoldo Torre Nilson), Favio se escabullía por medio de ese pibe que se la rebuscaba. El modo que logra escaparse del calabozo, con su cinturón, es un cuadro equilibrado ante tanta amargura de este mundo perdido.

Su próxima y colosal obra lo es desde su profundización narrativa. El romance del Aniceto y la Francisca. Lo suficientemente metido en hondo como para explicitar un título verdadero conformado en 21 palabras. Como si fuese un libro contemporáneo, el Aniceto de Luppi es la exacerbación de la testosterona caída en desgracia. La Francisca de Elsa Daniel es la inocencia clandestina. Clandestina sí, pero perdida jamás. La última obra del Aniceto, filmada en forma colorida y coreográfica, quizás sea una “kirchnerización” de la misma, una revisión que preserva su final, como toda obra clásica, pero que se remasteriza bajo las coyunturas.

Los anti-héroes de Favio, como Juan Moreira o Gatica el Mono, están cubiertos de virilidad. Supuestamente opuestos a las de un cantante melódico, al servicio del salvataje mercantil. Pasiones expuestas, a veces expuestas por esos personajes. El amor por Perón es encarnado en todas sus obras, explicitadas por él, a veces explicitadas por él. Su visionario renacentista, como expandir el barrio La Boca a todos los puntos de Argentina, lo moldea como una sinfonía de una pasión. A veces las pasiones de desenfrenan, como el fallido final de su documental. Pero que aún así, hay ideas que se vuelven pasión a través del arte. La pasajera película Juan y Eva, homenajeando a Favio, nunca podría compararse a una de Favio, porque para ese filme, el amor y la política pueden ser amigas, pero no una misma alma.

Favio se despide, sin concretar su última obra a realizar. Solo queda la sangre que derramó en su corta filmografía. El Aniceto no llegó a recuperar su gallo. Nosotrxs lo buscaremos por él.

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Comentarios en las redes sociales:

Cristina Fernández de Kirchner: A los grandes no se los recuerda llorando, sino que se los recuerda trabajando, militando y gestionando por la Patria.

Jorge Coscia (secr. Nacional de Cultura): Leonardo Favio fue un artista del sentimiento.

Santiago García (crítico de cine): A Favio la gente lo quería de verdad. Nadie se alegró de su muerte. Nadie lo odiaba y él no se hizo odiar tampoco. Es de todos.

Sergio Suppo (periodista de Córdoba): Después de Favio es más fácil entender que lo verdaderamente popular no es vulgar, chabacano ni ordinario.

Pablo Sirvén: Ayer murió Favio y hoy es San Leonardo.

Pino Solanas: Favio es la conjunción misteriosa de muchos milagros.

Pablo Marchetti: Me imagino a Favio entrando al Cielo. Dios lo recibe, le da la mano y le dice: “Leonardo, dos potencias se saludan”.

Palo Pandolfo: Ayyyy Dios! Lleva dulcemente el espíritu sensible de nuestro querido Leonardo Favio hacia el seno de tu luz y de tu amor.

Roger Koza: Fue el cineasta peronista por excelencia, aunque su signo no pasaba por el filtro partidario, si no en la conciencia de clase que fue la sustancia de todas sus películas.

Nicolas Prividera (cineasta): El puente entre lo culto y el culto, entre el cine de autor y el autor popular, entre la generación de los ’60 y la de los ’90, es un espacio que sólo él parece poder atravesar.

Liniers (historietista): El gran Leonardo Favio, además de artista gigante era un tipo generoso. Que suerte que haya pasado por este planeta.

Revista Barcelona (Twitter): Revista Barcelona lamenta sin ironías ni entrelíneas la muerte de Leonardo Favio.

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