Unidos y Organizados borraron un mural de Julio López

Ocurrió en la ciudad de Mar del Plata. Se trataba de una imagen clásica del artista Chelo Candía. En Córdoba, las organizaciones kirchneristas borraron tres murales, una de ellas que reclamaba justicia por Mariano Ferreyra. Transcribiremos la declaración del Frente Darío Santillán, quien denunció el hecho.

Mural, antes (arriba) y después (abajo) de la intervención. Fuente: Facebook Lucía L.

Cuando se cumplieron los 6 años de la desaparición forzada de Julio López en septiembre pasado, hubo un importante trabajo de restauración en el mural dedicado a él en la estación terminal ferroautomotora de Mar del Plata. Estaba ubicado desde 2011 en las paredes de un galpón -todavía abandonado- que será utilizado para fines culturales en el futuro, en Av. Luro y La Pampa, frente a la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro de esta ciudad.

La obra tipo historieta que se plasmó en el mural es de autoría de un reconocido artista plástico del Alto Valle, Chelo Candia, quien participó inclusive de su realización primigénea. El título “Griten” y la frase “No desaparezcan” que refleja la obra son interpelaciones desde el arte a la sociedad toda, a favor de la memoria y contra el olvido de éste, otro más de los desaparecidos en nuestra joven y resquebrajada democracia.

Poco duró el esfuerzo artístico. A menos de un mes de los trabajos de restauración, una cuadrilla kirchnerista tapó con blanco el mural. Inclusive, utilizó pintura rebajada que permitía la transparencia de la historieta, como si ésta no se resignara a quedar debajo, en el olvido. Escribieron allí “Todos con Cristina. Con la democracia no se jode”. Sí, arriba de Julio López. Por encima de una obra de arte con profunda significación de vida y reclamo de justicia social.

Definitivamente, ha sido una usurpación grave y un avasallamiento a un bien común, a una expresión auténtica del pueblo, a una consigna de dignidad. Los autores de este hecho representan al oficialismo más acrítico, anti reflexivo y fundamentalista, que no tiene los menores tapujos para cometer estos actos de estupidez política. Porque no fueron a pintar esa frase en las sedes de las corporaciones que saquean los recursos naturales, ni en la puerta del hotel Hermitage, ni en el frente de la municipalidad, ni en la Base Naval (donde funcionó un centro clandestino de detención), por ejemplo. Lo hicieron sobre el mural de Julio López.

Esto no es casualidad, no es un destino elegido al azar, no es obra simplemente de la decadencia intelectual de quienes han llevado materialmente a cabo las acciones de pintar esa frase. Eligieron el mural de Julio López y lo taparon impunemente. Una metáfora de la realidad. Como el silencio oficial al respecto. Como la falta de insistencia en su búsqueda. Como el escaso interés en resolver lo que pasó y comunicar la verdad a la sociedad.

El caso Julio López se ha transformado en una de las mayores fuentes de indignación y lucha del campo popular en estos años, de los defensores de los derechos humanos, las organizaciones sociales y la comunidad sensible a las injusticias en general. Pero ese blanco lavado sobre la cara de López en el mural es un llamado de atención alarmante.

Julio desaparecía un 18 de septiembre, no antes de demostrar su interminable valentía y coraje para mandar a la cárcel al represor Etchecolatz, como testigo clave de las aberraciones y asesinatos que éste cometió en la última Dictadura cívico-militar argentina.

A pesar de la insistencia demostrada en la movilización sistemática del pueblo, de las numerosas interpelaciones de todo tipo, desde lo cultural y social a lo periodístico, el oficialismo presenta un interés marcado por NO hablar del tema. Un gobierno que enarbola la bandera de los DD. HH, se jacta de haber “roto el silencio” y enjuiciado la impunidad, de estar pagando esa deuda histórica de memoria luego de décadas de olvidos y puntos finales… ese gobierno pareciera no ser el mismo que a 6 años de la desaparición de un testigo clave, como lo es Julio López, esconde debajo de la alfombra a sus desaparecidos en democracia e intenta tapar con blancos lavados la conciencia social de un pueblo que no se resigna.

Desde el campo popular se lucha a destajo para que López no siga desapareciendo. Cada día sucede otra vez con la impunidad, la injusticia y el olvido que persisten sobre los esfuerzos de los nadies… pero también con el silencio y esta clara demostración en la disputa concreta de las calles y simbólica en el arte. Una metáfora concreta de la realidad.

Después de todo, sí, es verdad, con la democracia no se jode. Y no habrá democracia mientras haya un desaparecido.

LA KOSTEKI

colectivo artístico cultural

en el Frente Popular Darío Santillán

Regional Mar del Plata

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