Un aporte sobre la (expectativa de la) peli de Néstor

Todo se rebasa sobre un estreno. La película que ya comenzó a ser la más polémica, antes de tener el privilegio de ser vista. Condenada ya a una etiqueta. La crítica se combina con el prejuicio. Se combina distintos factores. La propaganda como condena. Su aporte cinematográfico deja hasta ahora ningún aporte para aquellos que ni esperan.

Es difícil para la crítica subsistir en esta dicotomía cultural nacional reinante. Sobretodo para el estreno de Néstor Kirchner: La Película. Pero si de algo hay que tener preestablecido es que la imparcialidad no mató al arte.

Recuerdo un escrito del politólogo Atilio Borón, en donde él señala que ciertos terceros le preguntaban qué opinión tenía de los discursos panfletarios. O quizás quisieron decir, del lenguaje panfletario. A lo que Borón (auto)respondió que no estaba muy de acuerdo con esos criticones a los papelitos y discursos proclamativos por el sólo hecho de tener poca estructuración positivista. El referente de la izquierda latinoamericano sostiene, como argumento fuerte, que la historia mundial a convertido en celebrísimas obras a ciertos panfletos que revoleaban por ahí. Ejemplos de estos menciona Borón, están desde El Príncipe de Maquiavelo (personalmente tengo mis dudas si se puede calificar esa receta de recomendaciones bajo ese género) como así también El Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

El cine no se queda atrás. La obra que dio inicio, configuró, estableció, pautó y pisó el primer eslabón para crear el lenguaje cinematográfico, que sería utilizado hoy en día, resulta ser una peli panfletaria. Se trata de El Nacimiento de una Nación (1914) de D. W. Griffith. La épica historia de amor habla a cuentas claras de un profundo desprecio a la raza negra, ya sea por ser considerados una manada de sub-normales, o simplemente los malos de la peli. Ahí van, bien abanderados, los héroes del Ku Klux Klan. Dios bendiga la existencia de esta obra, que marcó el rumbo del cine. Una obra tan grande, como el Jesús reivindicativo que aparece en la toma final.

Cuando Sergei Eisenstein, bajo el financiamiento del poder soviético, realizó El acorazado Potemkin (1925), hablaba a las claras de la impronta ideología de los bolches. Y sin embargo, fue declarada al unisono como una de las diez mejores películas que se había realizado hasta entonces. Hoy, no hay forma hacer una lista de las 100 mejores obras sin dejar a un lado esta joyita fílmica.

Incluso el nacionalsocialismo dio sus frutos. Leni Riefenstahl y su El triunfo de la voluntad (1934), mostrando la monumentalidad hegemonía del Führer bajo una lente del cinematógrafo. Y por qué no la famosa obra de Frank Capra, ¡Qué bello es vivir! (1946), emotiva a nivel mundial, cristiana-norteamericana a nivel propagandística.

En el cine, el problema no debería ser su nivel panfletario. Sino en cómo ese grado de panfletismo puede aportar algo novedoso. Cómo conjugar con un público que pretende ser universal, tanto como podría captar un gag de Chaplin. No se pasa por el nivel de grado, sino en lo que atrae en él. Qué lo hace distinto al resto. La mano debería pasar por ese lado.

Yo tenía muchas expectativas sobre esta obra. Hasta que los productores le rechazaron la edición que hizo Adrían Caetano. Y optaron por contratar a una cineasta que hizo un filme tan olvidable como lo es Juan y Eva (2011). También es ruidoso que la película se estrene en 120 salas de cine, mientras que la última de Suar llegó a acordar con 106 salas. No pretendo decir que la película del productor televisivo se merecía más que eso, pero habla a las claras de cómo el aparato estatal hace de las suyas.

Dejando a un lado los ruidos externos, habrá que ver si el aporte fílmico ofrece precisamente eso; un aporte. Es eso, o seguir criticando las propagandas del Fútbol para Todos.

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Un comentario en “Un aporte sobre la (expectativa de la) peli de Néstor

  1. clau dijo:

    Aporto lo mio.
    El nacimiento de una nación es la película que inaugura la industria hollywodense de entretenimiento e impone lo que se llama el modo de representación clásico (hablando de la ficción).
    Uno de los que más contribuyo a cimentar la ficción fue George Melies con su encantador Viaje a la luna entre otros cortos desopilantes. Y del otro lado del charco, y antes de Griffith, esta E. Porter con su Asalto al tren, quien hizo un primer plano, aunque en aquel entonces no sabían donde colocarlo por que el lenguaje cinematografico se estaba construyendo (lo ponian al final ya que generaba un gran impacto en el público). Y seguro hay muchos más que la historia oficial del cine mundial que cree escribir la industria, a dejado en el olvido.
    Eisenstein y Vertov fueron avidos espectadores del cine norteamericano. Eisenstein salio con su cine puño (y claro esta El Acorazado, y Octubre); y Vertov, por un camino muy distinto, con otra de las obras maestras del cine, El hombre de la cámara.
    Griffith, fue solo un remilgado, que se dio cuenta que podía acercar la cámara a los actores y las actrices.
    Pero Griffith y Eisenstein no van en el mismo estante, tampoco Riefenstahl . Olympia se financio con genocidio. Y ese es el punto de partida para hablar, si es que se puede hablar, de aporte cinematográfico. El contexto de producción no se puede obviar.
    Nestor Kirchner la película, será una película relevante como La hora de los hornos, Los hijos de fierro o Sinfonia de un sentimiento? Ya nos enteraremos.
    Clau

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