Luces y sonidos de la sentencia

La espera cinematográfica del cierre del juicio por Mariano Ferreyra en Córdoba. La presencia de sus realizadores. La espera de la sentencia y las palabras  finales.

Portada

Por Lea Ross y Sol Possentini. Especial para Indymedia Córdoba.

Jueves 18

La calle de la General Paz permanecía despejada. Las fuerzas de seguridad despejaban el camino por la concentración de los cacerolazos del 18-A. La borrachera teflonera ya había arribado en el Patio Olmos. Los militantes del partido Obrero, instalados frente en la entrada principal del Gran Rex, aprovechaban la tierra despejada para pegar algún que otro afiche para convocar a la marcha de mañana. El enorme cartel del complejo de cine se notaba más rojo y amarillo de lo habitual. Era el estreno del filme y los tefloneros se lo perdían.

“Che, no sé si hacer una presentación o  qué”, comenta Julián Morcillo a punto de que los espectadores entraran a la sala. En una proyección tan particular como ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, teniendo presente a sus dos realizadores, eso sería lo habitual.

La sala permanece  llena. En un comienzo se trataba de una única proyección. Incluso llegando a tener que competir con la proyección de la película de Néstor, en el mismo día y horario, en la Universidad de Villa María con sede en Córdoba.

Julián y Alejandro Rath pasan al frente para unas breves palabras. Finalmente se proyecta el filme… en formato digital. Se visualiza el archivo de video en una carpeta de Windows. Y se activa el Play.

La proclama de un pasajero de colectivo, cuya habla considera a “ferroviario” y “piquetero” como homólogos, apunta a una premisa meta-militante. Luego de los títulos, el juego intercalado entre entrevistas, reconstrucción del hecho criminal y las desventuras del periodista Andrés Oviedo (Martín Caparrós) se conjugan tan cinematográficamente como lo ha sido el libro.

Julián Morcillo: Que una película de estas características atraviese las críticas especializadas con una buena repercusión es positivo. Pero la idea es llegar a un público más amplio. El INCAA nos decía que ningún documental duraría más de dos semanas en cartel. . Y hoy empezamos la tercera semana en Buenos Aires. Ya tenemos fecha de estreno para Córdoba, Tucumán, Bahía Blanca, Mendoza, Salta, Misiones.

Oviedo se entera de la Masacre de Barracas desde el televisor de la empresa donde trabaja. Sus dedos juegan con el pucho para evitar ser consumido. La voz del Petiso (Enrique Piñeyro), su jefe, hace sonar su celular en todo momento, desde algún panóptico silencioso.

Alejandro Rath: Una de las principales características del cine era intervenir en la realidad. De ahí la intención de proyectarse antes de la sentencia, como una manera de que el caso vuelva a la superficie y que la sociedad conozca el entramado detrás de la muerte de Mariano.

Julian Morcillo y Alejandro Rath, directores del filme.

Julian Morcillo y Alejandro Rath, directores del filme.

La reconstrucción que se hace del asesinato se torna vertiginosa. Como si la cámara comenzara a sudar. Los movimientos de los planos, más el montaje, conforman una fractura dentro del espacio en un tiempo dado. Piezas que se entremezclan en una mesa. El origen del disparo se observa. Su llegada que afrontada en un plano subjetivo desde el suelo.

Julian: Nos llevo dos semanas para que el filme se estrenase en Córdoba. En Buenos Aires, llenamos 3.000 espectadores el primer fin de semana. Fue lo que nos abrió las puertas a las salas del Interior. Pero igual hicimos un esfuerzo muy fuerte para que se logre antes de la sentencia.

Oviedo padece dos mitades en el metraje. La primera es con El Petiso. La segunda es con su hija Ana (Lucía Romano). Dos pasajes contrastables durante la investigación de Oviedo. La opresión corporativa fuera de cuadro (el Poder se radica en no quedar expuesto) pasa reemplazado en un lazo tan familiar como una vuelta de tuerca, un volante? No, dice la hija, un preservativo.

Alejandro: Al INCAA podemos agradecerle poco. Cambió su política y nos negó muchas cosas para el Interior. Sólo se proyectó en una sala INCAA, el de Rosario. Nos negó el cine Monumental de Buenos Aires en el día de estreno y las funciones que nos dieron era de las 12 y el de las 18, difícil para un público que trabaja.

A pesar que en el curso del metraje se observa una fuerte presencia de lo ficcional, Alejandro y Julián hacen referencia a un conflicto actual por parte de los documentalistas cinematográficos. La reciente resolución 982 del INCAA, aprobada el 4 de este mes, establece la conformación de tres comités (Evaluación, Visualización y para Créditos) a la hora de revisar y aprobar proyectos de cine documental, generando instancias más burocráticas. Y una de ellas, el segundo e intermedio, asegura una quita de subsidios en caso que el resultado fílmico no respete con lo establecido en el guión presentado. Según un documento del DOCA (Documentalistas Argentinos) “instala una suerte de ‘comité de censura’ que será el encargado de velar para que la película terminada ‘coincida’ con el guión originalmente presentado, bajo apercibimiento de no cobrar el 20% del subsidio y de tener que modificarla, so pena de tener que devolver la totalidad del subsidio recibido. La resolución ataca el comité de regulación, planea un recorte a proyectos evaluados y que plantea una censura”.

La proyección se apaga. Eduardo Salas (referente del PO en Córdoba) grita: “Mariano Ferreyra”. Y desde la oscuridad se e

Sin título

scucha el “Presente”. Ahora y Siempre.

Julián: Esto no es una revancha, sino una señal para que no haya más patotas, ni negociados que pongan el peligro al conjunto de la sociedad. Lo que esperamos no es sola un pronunciamiento sino una perspectiva para avanzar sobre otros casos como la Tragedia de Once.

Preparados para recibir una buena noticia y preparados también para el caso contrario.

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Viernes 19

“La bala que rozó el corazón de Néstor [Kirchner] también rozó el corazón de los ferroviarios”. Es la frase que más se resuena en los titulares. Las palabras de un José Pedraza descarrilado, hablando de la familia, de la injusticia, del mediatismo, de cómo se tilda al trabajador de delincuente, de asesino. Frustraciones compactas de palabras en horas de lo inevitable.

El Tribunal sostiene que se leerá el fallo a las cinco de la tarde. Faltan como seis horas para eso.

Hora tras hora, agujas que se mueven sin notar. En parpadeos ya cambian de lugar.

La concentración en Córdoba se instala en la intersección clásica de Colón y Cañada. Clásica para cualquier marcha clásica a la cordobesa. Pero ese clasismo masivo permanece en su punto de referencia. Los convocados se concentran para esperar y, luego, escuchar la lectura de la sentencia. La conexión a Internet, desde un celular, a veces puede fallar.

Los jueces se presentan. No son las cinco, son las seis y pico.

El juez Horacio Días, presidente de Tribunal Oral 21, de Comodoro Py, explicitó un pantallazo de los fundamentos a la sentencia, cuyas especificaciones se harían un mes después. Días deja en claro la naturaleza física de aquellos disparos que se presentaron en Barracas: Favale y Sánchez fueron los que dispararon.

Favale y Sánchez tiraron del gatillo. La “verticalidad” apuntó.

“No sabemos quién mató a Ferreyra. Pero sí sabemos que hubo convergencia intencional”.

Días habla de una “verticalidad” a la hora de asegurar que tanto Favale como Sánchez no podrían haberlo hecho sin una orden de otro. La estructura sindical, conformada en peldaños de arriba para abajo, es la que transporta el orden. El grupo de patotas, al mando de Pablo Díaz (el dirigente sindical de los anteojos oscuros) no habría podido dar la orden sin que esa orden viniera de otro peldaño. De hecho, Días resalta una frase pronunciada por Juan Carlos Fernández (secretario adjunto de la Unión Ferroviaria): “yo nunca haría algo que Pedraza no haría”.

Pero hay un límite desde la concreción legal: No hay pruebas directas contra Pedraza –señala el juez Días-. Pero sí indicios.

Y sobre el accionar de la policía, en cuestión de la zona liberada. “No hay pruebas de que hayan sido cómplices, pero sí que no hicieron lo que debieron”.

Mariano Ferreyra gritaba: “Unión de los Trabajadores”. Del otro lado le respondieron: “Viva Perón”. De ahí, la insensatez. Las palabras de Días denotan una cierta esperanza lingüística. La resolución será quien tenga la última palabra. Pero antes, su freno a la gran polémica de las grabaciones de las llamadas hechas por Carlos Tomada (ministro nacional de Trabajo desde 2003) con el “querido” Pedraza. La aclaración que hace el primero de no haberle contestado los “cuarenta llamados anteriores” pone de relieve la teoría de las tres patas de la complicidad: empresarios, sindicalistas y funcionarios estatales. De todas maneras, la carátula de la causa pasó a ser de “homicidio simple”.

Y ahora sí. La sentencia. Se escucha entrecortado.

Pero se escucha.

La “Perpetua” se convirtió en 15 años de prisión.

Indignación –señala Eduardo Salas-. Mucha indignación.

Foto: Gentileza Lucia Sarajevo.

Foto: Gentileza Lucia Sarajevo.

Las condenas se siguen escuchando. Ni uno termina recibiendo la cadena perpetua. “Esa condena busca preservar el régimen”, enfatizó Salas.

Los dos principales jerarcas de la Unión Ferroviaria, José Pedraza y Juan Carlos Fernández, recibieron penas de 15 años cada uno. Los barra-bravas y disparadores, Sánchez y Favale, junto con el organizador de la patota, el líder sindical del ferrocarril Roca pablo Díaz, recibieron 18 años cada uno. El resto de los acusados, incluyendo los policías de la Federal, recibieron penas menores. Incluso absoluciones.

“Hay mucha bronca, mucha indignación generalizada”, nos cuenta Pablo, del Partido Obrero. El fallo fue repugnante, fue un quiebre general, mucha impotencia, tanto del partido como del resto”.  La bronca generalizada abarca a los partidos de izquierda, las organizaciones sociales y los centros de estudiantes, presentes en la calle. La concentración se mueve para convertirse en marcha. Doblan por la General Paz y terminan frente al Teatro San Martín. Lugar idóneo para exponer las conclusiones. “No quiero sonar conformista”, nos indica Osvaldo. “Si bien no fue la condena que buscamos, Pedraza está liquidado. Sin embargo, resalta que “lo que busca el fallo es resguardar esa estructura. El juicio ejemplificador sería ese. Lo que queda es redoblar la movilización”.

Para Eduardo Salas, “los jueces trataban de salvar al Gobierno. No menciona la llamada de [Noemí] Rial [vice-ministra nacional de Trabajo, a Pedraza] donde se solidariza con Pedraza. Trata de cerrar hacia arriba las mismas consecuencias con el juicio. Trata de salvar la policía de Aníbal Fernández, con la excusa que la policía no había avisado a sus superiores, cuando el sistema vertical era otra”.

Tanto desde Buenos Aires, como desde Córdoba, el Partido Obrero vuelve a insistir en la ausencia de los empresarios y de los

Mural en la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC). Foto: Gentileza Elvira Dinamita.

Mural en la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC). Foto: Gentileza Elvira Dinamita.

funcionarios del Estado que no estuvieron presentes en los banquillos. Además que el partido apelará la causa. “Esta lucha tiene que terminar con la victoria, no en un tribunal, sino hasta que concluya con la burocracia podrida, con los funcionarios podrida, con la policía podrida”, concluye Salas.

“Nadie puede haberse quedado satisfecho con esta sentencia. De todas maneras, creo que ha sido histórico”, sostuvo el periodista Diego Rojas a Indymedia Córdoba. “Nunca antes se había hecho un juicio de estas características. Está claro que hubo un plan criminal”. Con respecto a los cuarenta llamados sin contestar de Tomada, que vinieron de Pedraza, sostiene que fue un “lavado de cara del kirchnerismo” .

 Mientras se realiza está crónica, a horas de la madrugada, Pablo Ferreyra, hermano de Mariano, escribía esto en las redes sociales: “La posición de la familia sobre el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal nro. 21 es positiva. Es la satisfacción de saber que Pedraza es responsable del cruel asesinato de Mariano y se lo condena a la pena de 15 años. Fallo perfectible, hasta no tener los fundamentos vamos a actuar con la sensatez que nos caracterizó desde un primer momento y vamos a apelar todo lo que nos parezca mejorable. Pero, pasan las horas y nos sentimos bien de que se castigue al sindicalismo-empresario, la patota y la policía de forma conjunta, respetando la idea de un plan escenificado desde la cúpula de la Unión Ferroviaria. El trasfondo de la tercerización, la corrupción policial y la impunidad pueden encontrar un límite a partir de esta condena. Hay cosas para destacar, otras para cuestionar. Sólo pedimos respeto frente a nuestras opiniones y el tiempo para madurar este fallo en nuestras cabezas. No perdamos de vista lo histórico de este día…

El día en que Pedraza fue condenado por el asesinato de Mariano Ferreyra”.  

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