Hay dolores que no nos conmueven

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Por Luciana Mignoli  (*).

Angeles Rawson. Feminicidio. Los medios masivos, la justicia, el nivel político, la sociedad toda, le dedicaron tiempo, interés, indignación. Y está muy bien. Pero no así el tratamiento morboso e irrespetuoso del tema, que constituyó en sí mismo un nuevo ejemplo de violencia de género y violación de la privacidad.

Una adolescente qom fue hallada muerta el lunes en el predio de una ex desmotadora en Quitilipi, Chaco. Semidesnuda, atada a un árbol del cuello, con signos de haber sido golpeada, torturada y también se presume que fue abusada sexualmente. 

“Cuando vimos a esta niña de 15 años, atada a un árbol y golpeada, nos recordamos de épocas pasadas, cuando como pueblo indígena así se nos trataba”, dijo el Consejo Carashe del Impenetrable. 

Vuelvo a releer una entrevista que Darío Aranda le hizo a Diana Lenton hace dos años (http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-178560-2011-10-10.html): 

–¿Por qué el genocidio sigue pareciendo algo sólo de la dictadura y no también algo que afectó a los pueblos originarios?

–Porque cuesta a gran parte de los argentinos considerar la historia de los pueblos indígenas como parte de la historia argentina. Tiene directa relación con asumir si es algo que les pasó y pasa a los argentinos o les pasó y pasa a otros.

–El juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, le agrega el factor de la clase social afectada.

–Sin duda tiene que ver la clase social víctima, pero sobre todo hay una mirada racista dentro de lo que es el sentido común argentino. La sociedad argentina es racista respecto de los pueblos originarios. Se piensa que lo que sucede con otras personas no es tan importante, por eso hay dolores que no nos conmueven y otros que sí. Para mucha gente un campo de concentración se define como tal cuando ahí adentro hay gente que se parece a mí, si no, no es un campo de concentración.

Leo y releo. Y hay una frase que se queda resonando en mi cabeza, una y otra vez, una y otra vez… “Hay dolores que no nos conmueven y otros que sí”. Cuestiones de clases, cuestiones de etnias. 

Feminicidio. Genocidio. Causas que “se investigarán hasta las últimas consecuencias” y causas que quedan rápidamente en el olvido. En el olvido de los medios masivos, de la justicia, del nivel político, de la sociedad toda.

Ojalá no nos olvidemos de esta joven qom asesinada en Quitilipi. Ni de tantos otros hechos en los que resultaron muertos miembros del Pueblo Qom de las provincias de Chaco y Formosa, y que, como le dijimos en enero a la Presidenta de la Nación en una respetuosa carta (que dicho sea de paso, no tuvo respuesta de ninguno de los organismos oficiales a las que fue dirigida), no han sido investigados satisfactoriamente (http://argentina.indymedia.org/news/2013/01/829894.php).

Dolores que no nos conmueven tanto. Olvidos selectivos. Marcas de un genocidio indígena que -hasta que no se reconozca como tal- se actualiza y sigue vigente.

Agosto. Mes de la Pachamama. Celebración ancestral que nos legaron los pueblos originarios para honrar a la Madre Tierra. Y también, una oportunidad para pedirle. Pidamos justicia. Y que las injusticias que se cargan víctimas indígenas, nos conmuevan tanto como otras.

 

(*) Periodista e integrante de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena de la Argentina.

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