Elecciones 2013: El subibaja es una calesita

Palanca

Por Lea Ross (@LeandroRoss).

Es impresionante como suben y bajan algunos temas en plena época de elecciones. Sube y baja. Ya no para girar a la izquierda o a la derecha. Sino, simplemente subir y bajar.

En época de elecciones, nuestro gobernador frenó las antenas de la Televisión Digital, la circulación de la edición de la revista Veintitrés con la portada de la maldita policía a la cordobesa y no frenó la resolución 525. Todos han (y hemos) apuntalado como una serie de ataques a la libertad de expresión. La censura en alza. Por lo menos en la agenda. El Avispero fue sacado de Canal 10, de la nada, con desconcierto de los que trabajan en el programa. Pero los que putearon las frenadas anteriores se quedan mudos. Porque la censura estaba en baja. Por lo menos en la agenda.

En época de elecciones, apareció Jaime. O la justicia lo hizo aparecer. En éstos momentos de honestismo, en donde la corrupción termina siendo el mayor de los males y que provoca más de 1.500 fusilamientos en Argentina cada día, Jaime aparece más para hacernos acordar de lo que hizo, que de los fusilamientos que traerá. Ahora, la justicia lo bajó y lo dejó de perseguir. Jaime se bajó. Por lo menos en la agenda.

En época de elecciones, todos hablamos de la Dictadura. De lo que hizo Milani (aunque quizás algunos les parecerá mucho más grave su country enorme y colosal, registrado por las cámaras de televisión desde un helicóptero). Hoy, nos hacemos los paladines de los horrores del Proceso, nunca dijimos que nos chupaba tres huevos, que había mucha manija con eso o que nos tenía harto la Dictadura. Pero en realidad fue así. Estaba en baja, y ahora subió. Por lo menos en la agenda.

En época de elecciones, hablamos del rol de las multinacionales, del saqueo ambiental que ellos forjan. Lo del pacto entre YPF y Chevron en Vaca Muerta ya se había instalado en noviembre de 2011, pero claro no había elecciones en aquel entonces. La “chevronización” del discurso pasa por aflojar con tanta dulzura de algunos lemas (“no soy la presidenta de las corporaciones”) para voltearlo progresivamente. Todo lo inverso a los otros: los que segregaban saliva a la hora de pensar la entrada de trasnacionales para chuparse todo en este país, salen a decirle no a Chevron. Sube y baja.

En medio del subibaja, apareció el impuesto al salario. ¿Desde cuándo nos importa hablar del impuesto al salario? Los sindicatos más concentrados salen a las calles porque, de la nada, se les ocurrió salir a repudiar un impuesto, que es injusto, pero que a lo mejor no lo era tanto en los últimos diez años.

De un tirón, los candidatos y no tan candidatos se la juegan por posicionarse de un costado a otro. No tan así con temas que nunca están en el subibaja de las elecciones. El más emblemático de todos es el del aborto no punible. Como así tampoco, planteamientos concretos sobre cómo frenar la realización de abortos clandestinos, que ponen en riesgo la vida de la mujer. 

Sin embargo, parece que ningún personaje se quiere entrometer en la calesita de los 500.000 casos anuales.

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