Frías agudizó la crisis de seguridad

255210_4289833813625_419087274_n

Por Dante Leguizamón (@DanteLeguizamon).

Acabo de escuchar al jefe de Policía de Córdoba, Ramón Frías, en el sepelio del oficial principal Juan Alós. En tono marcial Frías afirmó: “Hieren más las falsas acusaciones que las balas”. Realmente estoy estupefacto. Repito. Dijo esto: “Hieren más las falsas acusaciones que las balas”. Inmediatamente después de escucharlo me puse a pensar en el cuñado de Ramón Frías (Rodrigo Gallardo, también policía) que mató a un chico de 12 años a comienzos de este año con su arma reglamentaria. ¿Qué habrán pensado los padres de Andrés Fuentes al escuchar esa frase? La duda sobre esa muerte es si fue un asesinato intencional o si fue un accidente. Está claro que el cuñado de Frías –que entró a la Policía “palanqueado” por el jefe– mató a Fuentes. ¿Qué le parece a usted señor Frías? ¿Por qué no le pregunta a los padres de Andrés –a quién usted conoce bien y no les atiende el teléfono desde que su cuñado mató a su hijo– si hieren más las palabras que las balas?

Estoy muy dolido por lo que pasó con Juan Alós, que es uno de los policías “nombrados” como parte de una supuesta organización ilegal vinculada a la droga. Conozco a muchos policías y muchos me han dicho que se trataba de una de las grandes promesas de la Policía. Dicen que era admirado por sus compañeros y recomendado por sus jefes. Dicen que fue el que más duro sintió el golpe tras las acusaciones por presuntas irregularidades en Drogas Peligrosas.

El informe televisivo que vimos hace unos días alcanzó para instalar una sospecha. Fue un informe bien hecho y contundente, pero el público y principalmente los periodistas debemos entender que sospecha no es igual a culpa y que en el estado de derecho todo el mundo es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Esto incluye a Alós, a Rafael Sosa y también al cuñado de Frías. Ahora lo que nos corresponde es esperar a que sea la Justicia la que determine cuánto es cierto de lo que se dijo y publicó.

En el mismo sentido creo que debemos preguntarnos quién mató a Juan Alós aún cuando las pruebas muestren que efectivamente se trató de un suicidio. ¿Quién te llevó a la muerte Juan? ¿La mafia? ¿Un jefe que te impulsó por ese camino? ¿Tu propia ambición? ¿Una acusación falsa? ¿Alguien que no investigó lo suficiente antes de divulgar tu nombre? ¿La vergüenza? ¿Una conjunción de todas esas cosas?

El discurso del Jefe de Policía para despedir a Alós no respondió al pedido de Juan de limpiar su nombre. Frías no quiere limpiar a Juan, busca protegerse él mismo y por eso redobló la apuesta tratando de enfrentar a “la familia policial” con la sociedad. Si el jefe de Policía asegura en público–ante 200 policías armados–  que todas las sospechas son falsas ¿Cómo podemos confiar en que la Policía sospechada va a investigar hasta las últimas consecuencias lo ocurrido? Si Alós es inocente lo único que va a limpiar su nombre es la verdad.

La actual conducción de la Policía de Córdoba está en una crisis terminal. La gestión seguridad De la Sota–Paredes–Frías nos ha llevado a esta situación. Más temprano que tarde llegará una limpieza general y empieza a preocuparme otra cosa: ¿Qué va a hacer toda esa mano de obra –ahora resentida con la sociedad– si es que el día de mañana pasa a estar desocupada?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s