El “círculo rojo” de Monsanto

Nota que escribí para ECOS Córdoba, luego de la represión en Malvinas Argentinas.

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Por Lea Ross (@LeandroRoss).

Dentro del bullicio periodístico, el término “círculo rojo” se expandió a partir de las declaraciones que hizo el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, en una entrevista a Perfil. Allí, mencionó la posible existencia de un grupo reducido de personas que pretenden proteger su figura dentro del panorama político. Debido a la difusa definición que otorgó el intendente de la Capital Federal, varios periodistas interpretaron que el “círculo rojo” es una conformación reducida de figuras claves dentro del campo económico, político, empresarial, mediático e intelectual, que tienen la finalidad de llevar al ex presidente de Boca Juniors como el firme ganador de las próximas elecciones presidenciales.

Más allá de que sea cierto o no, ésta definición resulta oportuna para definir aquellos que pretenden, desde la oscuridad, amparar ciertos modelos presentes que son bastante cuestionables. Resaltando esto: desde la oscuridad. Pero claro, a veces ocurren ciertos momentos en donde la propia oscuridad se ve obligada a prender la lámpara.

La represión del lunes pasado, ocurrida frente al predio de Monsanto en la localidad de Malvinas Argentinas, puso a la luz todo aquello que permanecía oculto. Mientras las cámaras registraban los momentos en donde la policía cordobesa reprimía a los manifestantes, la olla comenzaba a hervir.

Finalmente, con el desalojo frustrado y la multinacional anunciando un cese en la construcción hasta el viernes, la olla comenzó a silbar.

Y la olla se destapó.

Todos los conglomerados que conforman lo que sería el establishment empresarial de la provincia de Córdoba se expusieron a dar su postura. Curiosa decisión, ya que la clave de mantenerse en el poder es la oscuridad. Pero nadie preveía que un simple acampe convertiría todo en una situación incontrolable.

Es así que la organización empresarial denominada G-6, redactó un comunicado ofreciendo su apoyo a Monsanto. A pesar de la repercusión que hubo en los medios de comunicación masivos sobre semejante declaración, hay que decir que ECOS Córdoba ya había revelado el apoyo secreto que tiene la multinacional con los principales referentes del poder económico cordobés.

A mediados de éste año, el jefe de asuntos gubernamentales de Monsanto, Francisco Do Pico,reveló a éste portal quiénes eran los que ofrecieron su incondicional aporte solidario con el fin de instalarse en Malvinas Argentinas: “No te van a decir que apoyan a Monsanto, pero toda la industria de empresas de semilleras o biotecnologías se vienen desarrollando, desde hace un tiempo, con las universidades locales y también con las cámaras. Nos hicimos socios recientemente con la Unión Industrial de Córdoba y la Fundación Mediterránea. También hemos tenido reuniones con el Grupo de los Seis. Las seis cámaras empresariales de Córdoba, Bolsa de Comercio, Unión Industrial, Cámara de Comercio, Cámara de Comercio Exterior, Cámara de la Construcción y Fedecom (Federación de Comercio)”.

Tres meses después, el Grupo de Entidades Empresarias Córdoba G-6, publicó un comunicado relacionado con los sucesos ocurridos en la localidad de Malvinas. Allí “expresa su grave preocupación por los hechos de público conocimiento que le impiden a la empresa Monsanto continuar con su plan de obra que fuera debidamente aprobado por las autoridades competentes”.

“El G6 –continúa el comunicado- insta a las autoridades nacionales y provinciales efectúen todas las gestiones posibles y adopten las medidas necesarias para garantizar la libertad de trabajo dentro del marco de la Ley, dándole pronta resolución a esta situación que va en detrimento del derecho a trabajar y del desarrollo productivo y social de una región”.

Quienes lideran, con nombre y apellido, esta entidad conocida como el G-6 son los siguientes personajes:

Horacio Parga, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Además es el director del Grupo Edisur, empresa desarrollista cuestionada por los acuerdos internos con el ex intendente Daniel Giacomino, durante su gestión como gobierno. Bajo el mega-plan “Concertación Pública-Privada”, tuvo su primer paso con el proyecto Manantiales, en donde a partir de un aporte de la compañía de 10 millones de pesos a la municipalidad, según constató Comercio y Justicia, Edisur se encargaría de lotear 160 hectáreas de countries en el suroeste de la ciudad para convertirlos en barrios abiertos. En este momento, el proyecto se está concretando a la mitad.

Sin embargo, el mega-plan de la “Concertación” en su conjunto quedó frenado por denuncias de corrupción.

Parga, además, es el vicepresidente de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (CEDUC), quien apoyó públicamente el plan actual del jefe municipal Ramón Mestre del llamado “Convenios Urbanísticos”. En ellas, se permitiría que las empresas desarrollistas puedan trabajar, sin interrupción de lo que dictan algunos reglamentos municipales en el tema del manejo del suelo. Tanto la concertación giacominista como los convenios mestristas son cuestionados por otorgar un cierto libertinaje a los especuladores, sin intervención estatal y sin tener presente la inclusión social.

Además, durante la última dictadura cívico-militar, Parga fue director de Adisa, Norte Argentino S.A. y agente de la Bolsa de Mercado de Valores de Buenos Aires.

Horacio Busso, presidente de la Cámara de Comercio de Córdoba. Es primo hermano del delasotista Sergio Busso, presidente titular del PJ cordobés. A fines del año pasado, la cámara encabezada por Horacio logró impedir la instalación de la feria de ropa El Progreso, que consistía en la venta de productos textiles y de vestimenta a precios accesibles para el público popular. En aquel entonces, Horacio había declarado que el evento, que se iba a instalar en Forja, “afecta la producción, afecta la industria, y afecta a la ciudadanía en general. Estamos hablando de mercadería de procedencia dudosa, y eso es complicado”.

El freno se logró mediante la sanción de la ley 10.076 que declara a la provincia “en situación de riesgo al sistema comercial” en un plazo de 180 días, realizada en agosto del año pasado. En ese plazo, que se supone que ya terminó, se ilegalizó la instalación de ferias o cualquier evento comercial de semejantes características como las de El Progreso. El Progreso iba a generar 2.000 puestos de trabajo, diez veces más que las que hay en la planta de Monsanto.

Además, Busso es el director de COTRECO, la empresa contratada por el intendente Mestre para la recolección de residuos en la zona sur de la ciudad capital. Con entrada a la ciudad sin licitación, y trabajando como tercerizada de la empresa Crese, sacando provecho de las oficinas y vehículos pertenecientes a la empresa estatal ya extinta, el negocio de la basura se volvió redondo para Horacio Busso.

Norberto Delfino, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (CaCEC) y presidente del Servelec S.R.L., una empresa encargada de proveer elementos de alimentación eléctrica para venderlas a corporaciones nacionales o internacionales.

Mario Buttigliengo, presidente de la Cámara de Construcción de Córdoba, y presidente de la constructora Boetto y Buttigliengo. La compañía realizó varios trabajos de pavimentación durante la gestión de Juan Schiaretti como gobernador. También, de la construcción de viviendas en la ciudad de San Francisco, liderada por el ex competidor y ahora aliado de Schiaretti, Martín Llaryora.

La empresa es contratada no sólo por la Provincia, y por una docena de municipios y bancos, sino también por empresas como Petrobras, Minetti, Roggio, EPEC, YPF, Reagan, entre otros.

Rubén Matos, presidente de la Federación Comercial Córdoba. En mayo pasado, dejó explicito su apoyo al Plan Primer Paso, impulsada por el delasotismo. Asegura que muchos de los que recibieron el plan “han encontrado su primera oportunidad en la actividad comercial, donde incluso algunos continúan desempeñándose”.

Y finalmente, Ércole Felippa de la Unión Industrial de Córdoba. También es el dueño de la empresa de lácteos Manfrey.

Pero aquí no termina.

También se encuentran las empresas que integran y participan de todas éstas entidades.

En materia de construcción desarrollistas, podemos encontrar a un puñado de empresas que crecen exponencialmente. Además de la mencionada Edisur, también se encuentran: Grupo Dinosaurio, de Euclides Bugliotti, acusada de atemorizar a los vecinos de Villa la Maternidad para despojarlos de sus tierras y apropiarse de las mismas, en colaboración con el gobernador De la Sota; Euro Mayor, desarrollista que destruyó, el 15 de agosto de 2010, la emblemática Chimenea de la Cervecería Córdoba para desarrollar sus departamentos. Para lograrlo, tuvo que reprimir a los vecinos que se manifestaron allí; GNI, sospechada de amenazar a los vecinos de Barrio El Bordó, debido a que la villa está pegada al emprendimiento de Alto Panorama, quien además su titular, Roque Lenti, le anunció a La Voz del interior la “reubicación de viviendas” en la edición del 10 de octubre del año pasado; GAMA, sospechada junto con GNI de querer desalojar a los vecinos del Bordo y cuyo titular, Jorge Petrone, está en pleno juicio, acusado de usurpación y falsedad ideológica en el mega-juicio por las irregularidades en el Registro de Propiedad.

Mientras que en materia de industrias, los nombres se acrecientan. Entre ellos se pueden mencionar: Aceitera General Deheza, en estos momentos investigada de ser la responsable económica de las explosiones de la Universidad de Río Cuarto, ocurrida en el año 2007; Arcor, cuyo poder oligopólico en el mercado alimenticio es sindicada como uno de los responsables de la inflación; Cablevisión, sistema oligopólica de televisión por cable del Grupo Clarín, acusada por desobediencia a la Defensoría del Pueblo Bonaerense, como así también de restringir la entrada de otras señales por razones políticas; como así también, multinacionales del negocio automotriz como Fiat y Volkswagen.

Tal como lo había señalado Francisco Do Pico a ECOS, Monsanto además se hizo socia de la Fundación Mediterránea. De hecho, las mismas empresas que aparecen en la Unión industrial Córdoba, también aparecen en dicha fundación.

La fundación fue creada en 1977, bajo la guía teórica de Domingo Felipe Cavallo, luego de realizar sus estudios en Harvard. Allí, durante una ceremonia del 06 de julio, los presentes se prepararon para escuchar las palabras de Piero Astori, de construcciones Astori, para realizar la lectura del comunicado inaugural, frente a los presentes: “Señores, el 06 de Julio de este año, 404 aniversario de la Fundación de nuestra Ciudad de Córdoba, un grupo de empresarios de la Provincia ha constituido la Fundación Mediterránea. (…) Hemos vivido años de anarquía y destrucción. Hemos vivido al borde de la guerra civil y el colapso económico. Las Fuerzas Armadas asumieron la responsabilidad de la conducción de la Nación para salvaguardar la existencia misma de la patria. El gobierno ha convocado a la ciudadanía a participar en el Proceso de Reorganización Nacional mediante un diálogo constructivo. La decisión de formar la Fundación Mediterránea es nuestra contestación afirmativa a la convocatoria”.

Y los aplausos no cesaron.

Con sus recomendadas medidas basadas en la absoluta libertad de mercado, la Fundación Mediterránea ha continuado durante el menemismo y continúa hasta hoy. Con sus infaltables referente: Luis Pagani (Arcor), Martín Amengual (Regam), María Pía Astori, Sergio Roggio, y otros tantos.

El hecho de que varias empresas hayan dejado explícita su apoyo a la última dictadura militar, y con ello conseguir el amparo suficiente como para permanecer en el poder económico, y continuado durante el proceso de las privatizaciones, y que hasta el día de hoy no hayan ofrecido un arrepentimiento alguno, deja a las claras la presencia de dobles discursos.

Y más aún cuando el G-6 asegura buscar la “finalidad de alcanzar acuerdos que se conviertan en planes estratégicos de desarrollo para todas las fuerzas políticas, aun respetando las diferencias políticas, ideológicas, técnicas de cada uno de los diferentes partidos y sus programas de gobierno, estableciendo de esta manera un clima de respeto, tolerancia y comprensión cívica entre todos los involucrados en el compromiso conjunto”.

En definitiva, los nombres se repiten. Se repiten sin parar. Todos bajo el apoyo explícito de que Monsanto se instale en Malvinas.

Ya no son solo los principales referentes del poder político que encarnarían Daniel Arzani, intendente de Malvinas Argentinas; José Manuel De la Sota, gobernador de Córdoba;Cristina Fernández, presidenta de la Nación; y ahora también Ramón Mestre, intendente de la ciudad de Córdoba, que dejó explícito su rechazo al acampe por Cadena 3. Es también todo un círculo que se mantiene observando todo lo que ocurra dentro de la problemática non santa en Córdoba.

Sin embargo, la olla se destapó.

Por algo será.

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