El pichuelo y el alcón (1930 – 2014)

El pichuelo solía tocar las cuerdas de la vigüela del gaucho. Pero también tenía su bravura al desenvainar la espada del santo.

Pichuelo que has de correr por los escenarios y volar por las cabezas de las almas.

Saltar por encima de los muros, histrionismo incandescente.

Picoteaba los escritos de Walsh y Cortázar.

A lo sumo un Shakespeare.

El pichón alcanzó a todos, incluso la muerte. El pichón ya conoció la muerte. Y desde entonces, conoció a su propio alcón, aquel que llevamos todos adentro.

Foto: EL PICHUELO Y EL ALCÓN (1930 - 2014)

El pichuelo solía tocar las cuerdas de la vigüela del gaucho. Pero también tenía su bravura al desenvainar la espada del santo.

Pichuelo que has de correr por los escenarios y volar por las cabezas de las almas.

Saltar por encima de los muros, histrionismo incandescente.

Picoteaba los escritos de Walsh y Cortázar.

A lo sumo un Shakespeare.

El pichón alcanzó a todos, incluso la muerte. El pichón ya conoció la muerte. Y desde entonces, conoció a su propio alcón, aquel que llevamos todos adentro.
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