Elecciones 2013: El díalogo que destruye

Por Lea Ross (@LeandroRoss).

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Uno, asegura que somos Córdoba. La otra, pide que hablemos de Córdoba. Las contrapartidas entre cordobeses, expuestas entre estas dos figuras que disputan su espacio en la Cámara Nacional, conforman un panorama que termina derrumbando un acuerdo atrapado en algún momento pretérito.

Ni siquiera los escombros de la Casa de las Tejas nos recuerdan aquel momento en que el diálogo estaba presente. El emblemático hogar de ancianos, creada por la Fundación Evita, fue el escenario físico administrativo para ejercer el poder a nivel provincial. Pero las ilusiones metropolitanas que genera el marketing superan cualquier sentimiento hacia el general Perón. Para fines de 2010, a menos de un año de que se acercara las elecciones a gobernador, Juan Schiaretti no aceptaría terminar su mandato sin que sea recordado como un gran constructor, a costa de ser un gran destructor. La creación de un Nuevo Centro Cívico, con una estética posmodernista de prosperidad, era su afán máximo. Y más aún si beneficiara a la emblemática universidad de su provincia.

Pero el tiempo se le agotaba, así que tenía que hacerlo todo rápido. Para empezar, Electroingeniería, empresa que recibe y ha recibido beneficios por parte del delasotismo y el kirchnerismo, se encargaría de realizar la demoledora destrucción de las paredes. Como así también, la misma corporación se encargaría de construir el futuro panal deformado, ubicada entre las vías del tren Mitre y el Río Suquía. Pero el tiempo se agotaba. Así que Schiaretti ordenó el traslado de las oficinas, en ellas donde se delega el poder, para llevarlas directamente a las oficinas de Edisur, empresa referente de la especulación inmobiliaria. Ordenadores, papeles, personal… todos realizarían allí su jornada de trabajo hasta que se comience a funcionar el Nuevo Centro Cívico.

En aquel entonces, mientras la gobernación gastaba el doble por los traslados sin contar el alquiler de los espacios a Edisur, el Dr. Raúl Montenegro realizaba una denuncia penal, debido a que el proyecto destructivo se realizó sin la realización previa al estudio de impacto ambiental. Sin mencionar, la revelación periodística del volcamiento de los escombros a un costado de La Cañada, mediante maniobras de los camiones que ni siquiera se identificaban de la empresa a la que pertenecían.

Un negocio flojo de papeles, oscuros acuerdos apurados, números financieros poco claros. Todo esto, no pareció alterar a Carolina Scotto, bajo un contexto en donde el delasotismo y el kirchnerismo no estaban peleados. La destrucción de la Casa de las Tejas permitió la extensión de la avenida Chacabuco para luego continuar las obras con la realización del Parque de las Tejas. El negocio también le convenía la Universidad: un amplio espacio verde que la decoraría bajo el lema de una integración de la Casa de Trejo a la ciudad de Córdoba. “Con esta inauguración estamos uniendo a la ciudad de Córdoba con la Ciudad Universitaria, que hasta ahora estuvieron siempre separadas”, había declarado Schiaretti en mayo de 2011, durante la inauguración de la nueva extensión del boulevar, en plena Ciudad Universitaria. “Agradezco al gobernador haber tomado la valiente decisión política de impulsar esta obra de unir a la Universidad con el centro de la ciudad”, resaltó la recorta Scotto en esa misma noche.

Hoy, uno de los spots raperos de Scotto, la del “No es moco de pavo, date cuenta che”, denuncia la “valiente” decisión del Gobierno Provincial de haber gastado 2.000 millones de pesos en el Faro luminoso, la Nueva Terminal y el Nuevo Centro Cívico. Según la consultora CIPPES, el financiamiento para el Nuevo Centro Cívico, el Faro ¡y el Parque de las Tejas! (detalle que no cantaron los pibes de barrio) se consiguieron a partir de bonos, que pasarían a ser deuda provincial, cuya tasa de interés es del 12 por ciento anual en dólares. Es decir, una bonificación que genera a la provincia un crecimiento de deuda directamente proporcional a la subida a la moneda norteamericano, poniendo en riesgo un ahogo financiero.

Todo bajo el amparo de maniobras oscuras, acuerdos bajo la mesa e irregularidades expuestas a la vista de todos los cordobeses. Y, por supuesto, bajo el aval y las verdades a medias de dos candidatos que hoy se enemistaron.

Hablemos de Córdoba. Hablemos de lo qué.

Un basta al narco-cordobesismo

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Foto: ADN Facebook.

Desde las 18hs. en punto, se realizó una concentración frente al Patio Olmos. Fue convocada por la producción del programa ADN. La concentración cubrió toda la plaza Vélez Sarfield.

La marcha tuvo como finalidad respaldar al periodista Tomás Méndez, quien asegura que una de sus fuentes reveló la posibilidad que un sicario pretende “darlo vuelta”, y por el otro exigir el cierre del narcotráfico en la provincia de Córdoba.

Según constató Charly Gutiérrez (editor creativo de ADN) no se observó ninguna figura pública de la política, como así tampoco banderas partidarias.

El único orador de la movilización fue el Dr. Carlos Hairabedian. También estuvieron presentes los familiares de Tomás.

En una conferencia de prensa realizada ésta mañana, el conductor de ADN enfatizó que las investigaciones no son “una agresión contra el gobernador” De la Sota. Sin embargo, aseguró: “Yo estoy seguro que el Gobernador defiende el narcotráfico y lo vamos a demostrar”. También dijo que recibió un respaldo solidario por parte del intendente Ramón Mestre; sin embargo, ADN reveló posibles vínculos entre el narcotráfico y el hermano de Marcelo Cossar, vice-intendente de la ciudad.

El sindicato de prensa de Córdoba, CISPREN, dejó explícito el respaldo a Tomás. “Es el primer respaldo institucional, antes estábamos solos”, declaró Tomás. El secretario general del sindicato, Carlos Valduvino, comparó la situación con el caso Regino Maders. Hay que recordar que uno de los oficiales mencionados en la investigación periodística, el oficial Juan Alós, apareció muerto con un tiro en su cabeza. Las sospechas hacen dudar que se trató de un suicidio. Además, el fiscal federal Enrique Senestrari sospecha de otro suicidio de una informada que habría tenido vínculos amorosos con uno de los nueve imputados del caso.

Elecciones 2013: El correctivo en comechingonia

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Por Lea Ross (@LeandroRoss).

Lo digo con todas las letras: me tienen harto con lo de Juan Cabandié. Me tienen harto. Ok, fue una mierda lo que hizo el pibe. Pero me tienen harto que todos y todas hablen del tema. Y no me refiero a los que lo comentan desde Buenos Aires, ya que se trata de un candidato de Buenos Aires y es diputado por Buenos Aires. Pero me tiene harto que el portal web de LaVoz.com lo haya puesto como la noticia principal durante varios minutos. También que muchxs oportunistas saquen jugo en esto por éstas tierras fértiles llamadas elecciones.

Y las elecciones son así. Son un subibaja. Aparecen temas nuevos, desaparecen, reflotan temas viejos, luego vuelven a desaparecer. Hoy en día, para cuestionar al kirchnerismo ya no recurrimos en juzgar a lo que podríamos llamar el Supuesto Modelo. Ahora, se hace a partir de un videíto que desmembrana el carácter de mierda que tiene Cabandié.

Quien les escribe esto ya sabía de ante mano que Juan Cabandié tenía una actitud de mierda. Y que a veces se aprovechaba de ser un hijo de desaparecidxs. Lo sabía desde el momento en que dijo, hace unos años atrás en 6-7-8, cuando afirmó que “el apropiador”, el que lo apropió a él, se sentiría orgulloso de las cosas que dicen Lanata y Tenembaum. Los panelistas del programa le respondieron con ojos saltones y los labios apretados.

De su carácter de mierda se sabía hace poco. En diciembre pasado, luego de una audiencia pública, el legislador Cabandié le calzó una piña a un vecino de la Villa 20 de Lugano, luego de que los habitantes de la misma expusieran su intervención en la sala, exponiendo su rechazo al famoso acuerdo inmobiliario K – PRO. Dicho paquete, incluyó el despojo de uno de los establecimientos del Borda, que terminó en la famosa represión violenta de éste año.

En esas cosas me gustaría discutir con Cabandié. Pero parece más loable, tanto para la izquierda como para la derecha, otorgar una imagen fuerte como el “correctivo” que un debate de ideas. Sobre todo en tierras porteño-centristas como las de Córdoba. 

El domingo pasado, Jorge Alexis Perdernera, vecino de la zona de Cooperativa Suquía, de 19 años de edad, murió en el hospital San Roque, fruto de un disparo policial. Quien gatilló el arma asesina fue el sargento Marcelo Luna. Según los familiares de Jorge, se trató de un caso de gatillo fácil, donde Luna le habría disparado por la espalda e incluso ya tirado en el piso. El sargento recibió un correctivo, pero permanece en libertad. Quizás, porque nadie subió el hecho a YouTube.

El “círculo rojo” de Monsanto

Nota que escribí para ECOS Córdoba, luego de la represión en Malvinas Argentinas.

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Por Lea Ross (@LeandroRoss).

Dentro del bullicio periodístico, el término “círculo rojo” se expandió a partir de las declaraciones que hizo el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, en una entrevista a Perfil. Allí, mencionó la posible existencia de un grupo reducido de personas que pretenden proteger su figura dentro del panorama político. Debido a la difusa definición que otorgó el intendente de la Capital Federal, varios periodistas interpretaron que el “círculo rojo” es una conformación reducida de figuras claves dentro del campo económico, político, empresarial, mediático e intelectual, que tienen la finalidad de llevar al ex presidente de Boca Juniors como el firme ganador de las próximas elecciones presidenciales.

Más allá de que sea cierto o no, ésta definición resulta oportuna para definir aquellos que pretenden, desde la oscuridad, amparar ciertos modelos presentes que son bastante cuestionables. Resaltando esto: desde la oscuridad. Pero claro, a veces ocurren ciertos momentos en donde la propia oscuridad se ve obligada a prender la lámpara.

La represión del lunes pasado, ocurrida frente al predio de Monsanto en la localidad de Malvinas Argentinas, puso a la luz todo aquello que permanecía oculto. Mientras las cámaras registraban los momentos en donde la policía cordobesa reprimía a los manifestantes, la olla comenzaba a hervir.

Finalmente, con el desalojo frustrado y la multinacional anunciando un cese en la construcción hasta el viernes, la olla comenzó a silbar.

Y la olla se destapó.

Todos los conglomerados que conforman lo que sería el establishment empresarial de la provincia de Córdoba se expusieron a dar su postura. Curiosa decisión, ya que la clave de mantenerse en el poder es la oscuridad. Pero nadie preveía que un simple acampe convertiría todo en una situación incontrolable.

Es así que la organización empresarial denominada G-6, redactó un comunicado ofreciendo su apoyo a Monsanto. A pesar de la repercusión que hubo en los medios de comunicación masivos sobre semejante declaración, hay que decir que ECOS Córdoba ya había revelado el apoyo secreto que tiene la multinacional con los principales referentes del poder económico cordobés.

A mediados de éste año, el jefe de asuntos gubernamentales de Monsanto, Francisco Do Pico,reveló a éste portal quiénes eran los que ofrecieron su incondicional aporte solidario con el fin de instalarse en Malvinas Argentinas: “No te van a decir que apoyan a Monsanto, pero toda la industria de empresas de semilleras o biotecnologías se vienen desarrollando, desde hace un tiempo, con las universidades locales y también con las cámaras. Nos hicimos socios recientemente con la Unión Industrial de Córdoba y la Fundación Mediterránea. También hemos tenido reuniones con el Grupo de los Seis. Las seis cámaras empresariales de Córdoba, Bolsa de Comercio, Unión Industrial, Cámara de Comercio, Cámara de Comercio Exterior, Cámara de la Construcción y Fedecom (Federación de Comercio)”.

Tres meses después, el Grupo de Entidades Empresarias Córdoba G-6, publicó un comunicado relacionado con los sucesos ocurridos en la localidad de Malvinas. Allí “expresa su grave preocupación por los hechos de público conocimiento que le impiden a la empresa Monsanto continuar con su plan de obra que fuera debidamente aprobado por las autoridades competentes”.

“El G6 –continúa el comunicado- insta a las autoridades nacionales y provinciales efectúen todas las gestiones posibles y adopten las medidas necesarias para garantizar la libertad de trabajo dentro del marco de la Ley, dándole pronta resolución a esta situación que va en detrimento del derecho a trabajar y del desarrollo productivo y social de una región”.

Quienes lideran, con nombre y apellido, esta entidad conocida como el G-6 son los siguientes personajes:

Horacio Parga, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Además es el director del Grupo Edisur, empresa desarrollista cuestionada por los acuerdos internos con el ex intendente Daniel Giacomino, durante su gestión como gobierno. Bajo el mega-plan “Concertación Pública-Privada”, tuvo su primer paso con el proyecto Manantiales, en donde a partir de un aporte de la compañía de 10 millones de pesos a la municipalidad, según constató Comercio y Justicia, Edisur se encargaría de lotear 160 hectáreas de countries en el suroeste de la ciudad para convertirlos en barrios abiertos. En este momento, el proyecto se está concretando a la mitad.

Sin embargo, el mega-plan de la “Concertación” en su conjunto quedó frenado por denuncias de corrupción.

Parga, además, es el vicepresidente de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (CEDUC), quien apoyó públicamente el plan actual del jefe municipal Ramón Mestre del llamado “Convenios Urbanísticos”. En ellas, se permitiría que las empresas desarrollistas puedan trabajar, sin interrupción de lo que dictan algunos reglamentos municipales en el tema del manejo del suelo. Tanto la concertación giacominista como los convenios mestristas son cuestionados por otorgar un cierto libertinaje a los especuladores, sin intervención estatal y sin tener presente la inclusión social.

Además, durante la última dictadura cívico-militar, Parga fue director de Adisa, Norte Argentino S.A. y agente de la Bolsa de Mercado de Valores de Buenos Aires.

Horacio Busso, presidente de la Cámara de Comercio de Córdoba. Es primo hermano del delasotista Sergio Busso, presidente titular del PJ cordobés. A fines del año pasado, la cámara encabezada por Horacio logró impedir la instalación de la feria de ropa El Progreso, que consistía en la venta de productos textiles y de vestimenta a precios accesibles para el público popular. En aquel entonces, Horacio había declarado que el evento, que se iba a instalar en Forja, “afecta la producción, afecta la industria, y afecta a la ciudadanía en general. Estamos hablando de mercadería de procedencia dudosa, y eso es complicado”.

El freno se logró mediante la sanción de la ley 10.076 que declara a la provincia “en situación de riesgo al sistema comercial” en un plazo de 180 días, realizada en agosto del año pasado. En ese plazo, que se supone que ya terminó, se ilegalizó la instalación de ferias o cualquier evento comercial de semejantes características como las de El Progreso. El Progreso iba a generar 2.000 puestos de trabajo, diez veces más que las que hay en la planta de Monsanto.

Además, Busso es el director de COTRECO, la empresa contratada por el intendente Mestre para la recolección de residuos en la zona sur de la ciudad capital. Con entrada a la ciudad sin licitación, y trabajando como tercerizada de la empresa Crese, sacando provecho de las oficinas y vehículos pertenecientes a la empresa estatal ya extinta, el negocio de la basura se volvió redondo para Horacio Busso.

Norberto Delfino, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (CaCEC) y presidente del Servelec S.R.L., una empresa encargada de proveer elementos de alimentación eléctrica para venderlas a corporaciones nacionales o internacionales.

Mario Buttigliengo, presidente de la Cámara de Construcción de Córdoba, y presidente de la constructora Boetto y Buttigliengo. La compañía realizó varios trabajos de pavimentación durante la gestión de Juan Schiaretti como gobernador. También, de la construcción de viviendas en la ciudad de San Francisco, liderada por el ex competidor y ahora aliado de Schiaretti, Martín Llaryora.

La empresa es contratada no sólo por la Provincia, y por una docena de municipios y bancos, sino también por empresas como Petrobras, Minetti, Roggio, EPEC, YPF, Reagan, entre otros.

Rubén Matos, presidente de la Federación Comercial Córdoba. En mayo pasado, dejó explicito su apoyo al Plan Primer Paso, impulsada por el delasotismo. Asegura que muchos de los que recibieron el plan “han encontrado su primera oportunidad en la actividad comercial, donde incluso algunos continúan desempeñándose”.

Y finalmente, Ércole Felippa de la Unión Industrial de Córdoba. También es el dueño de la empresa de lácteos Manfrey.

Pero aquí no termina.

También se encuentran las empresas que integran y participan de todas éstas entidades.

En materia de construcción desarrollistas, podemos encontrar a un puñado de empresas que crecen exponencialmente. Además de la mencionada Edisur, también se encuentran: Grupo Dinosaurio, de Euclides Bugliotti, acusada de atemorizar a los vecinos de Villa la Maternidad para despojarlos de sus tierras y apropiarse de las mismas, en colaboración con el gobernador De la Sota; Euro Mayor, desarrollista que destruyó, el 15 de agosto de 2010, la emblemática Chimenea de la Cervecería Córdoba para desarrollar sus departamentos. Para lograrlo, tuvo que reprimir a los vecinos que se manifestaron allí; GNI, sospechada de amenazar a los vecinos de Barrio El Bordó, debido a que la villa está pegada al emprendimiento de Alto Panorama, quien además su titular, Roque Lenti, le anunció a La Voz del interior la “reubicación de viviendas” en la edición del 10 de octubre del año pasado; GAMA, sospechada junto con GNI de querer desalojar a los vecinos del Bordo y cuyo titular, Jorge Petrone, está en pleno juicio, acusado de usurpación y falsedad ideológica en el mega-juicio por las irregularidades en el Registro de Propiedad.

Mientras que en materia de industrias, los nombres se acrecientan. Entre ellos se pueden mencionar: Aceitera General Deheza, en estos momentos investigada de ser la responsable económica de las explosiones de la Universidad de Río Cuarto, ocurrida en el año 2007; Arcor, cuyo poder oligopólico en el mercado alimenticio es sindicada como uno de los responsables de la inflación; Cablevisión, sistema oligopólica de televisión por cable del Grupo Clarín, acusada por desobediencia a la Defensoría del Pueblo Bonaerense, como así también de restringir la entrada de otras señales por razones políticas; como así también, multinacionales del negocio automotriz como Fiat y Volkswagen.

Tal como lo había señalado Francisco Do Pico a ECOS, Monsanto además se hizo socia de la Fundación Mediterránea. De hecho, las mismas empresas que aparecen en la Unión industrial Córdoba, también aparecen en dicha fundación.

La fundación fue creada en 1977, bajo la guía teórica de Domingo Felipe Cavallo, luego de realizar sus estudios en Harvard. Allí, durante una ceremonia del 06 de julio, los presentes se prepararon para escuchar las palabras de Piero Astori, de construcciones Astori, para realizar la lectura del comunicado inaugural, frente a los presentes: “Señores, el 06 de Julio de este año, 404 aniversario de la Fundación de nuestra Ciudad de Córdoba, un grupo de empresarios de la Provincia ha constituido la Fundación Mediterránea. (…) Hemos vivido años de anarquía y destrucción. Hemos vivido al borde de la guerra civil y el colapso económico. Las Fuerzas Armadas asumieron la responsabilidad de la conducción de la Nación para salvaguardar la existencia misma de la patria. El gobierno ha convocado a la ciudadanía a participar en el Proceso de Reorganización Nacional mediante un diálogo constructivo. La decisión de formar la Fundación Mediterránea es nuestra contestación afirmativa a la convocatoria”.

Y los aplausos no cesaron.

Con sus recomendadas medidas basadas en la absoluta libertad de mercado, la Fundación Mediterránea ha continuado durante el menemismo y continúa hasta hoy. Con sus infaltables referente: Luis Pagani (Arcor), Martín Amengual (Regam), María Pía Astori, Sergio Roggio, y otros tantos.

El hecho de que varias empresas hayan dejado explícita su apoyo a la última dictadura militar, y con ello conseguir el amparo suficiente como para permanecer en el poder económico, y continuado durante el proceso de las privatizaciones, y que hasta el día de hoy no hayan ofrecido un arrepentimiento alguno, deja a las claras la presencia de dobles discursos.

Y más aún cuando el G-6 asegura buscar la “finalidad de alcanzar acuerdos que se conviertan en planes estratégicos de desarrollo para todas las fuerzas políticas, aun respetando las diferencias políticas, ideológicas, técnicas de cada uno de los diferentes partidos y sus programas de gobierno, estableciendo de esta manera un clima de respeto, tolerancia y comprensión cívica entre todos los involucrados en el compromiso conjunto”.

En definitiva, los nombres se repiten. Se repiten sin parar. Todos bajo el apoyo explícito de que Monsanto se instale en Malvinas.

Ya no son solo los principales referentes del poder político que encarnarían Daniel Arzani, intendente de Malvinas Argentinas; José Manuel De la Sota, gobernador de Córdoba;Cristina Fernández, presidenta de la Nación; y ahora también Ramón Mestre, intendente de la ciudad de Córdoba, que dejó explícito su rechazo al acampe por Cadena 3. Es también todo un círculo que se mantiene observando todo lo que ocurra dentro de la problemática non santa en Córdoba.

Sin embargo, la olla se destapó.

Por algo será.

Sebastián García Díaz y Pablo Rossi planean la revolución

El dirigente centro-derechista escribió una propuesta para resolver la crisis educacional, publicada en LaVoz.com. Asegura que el locutor de Cadena 3 también comparte las ideas que se formulan en su nota.  El texto, que transcribiremos a continuación, bajo el título de “Una propuesta revolucionaria”, le echa la culpa a las ideologías y propone una suerte de tercerización a la educación.

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La educación en Argentina no va nada bien. Basta ver las comparaciones en el rendimiento de nuestros estudiantes con los de otros países. Más dramática es la poca capacidad de contención que tiene, sobre todo, en el nivel secundario. Casi la mitad de los alumnos abandonan durante la adolescencia. Así se conforma esa inmensa masa de jóvenes “ni-ni”, que no estudian ni trabajan.

El deterioro no es nuevo sino que arrastra décadas. Y no se trata sólo de un problema de recursos, ya que en los últimos años ha recibido un presupuesto mejorado en varios puntos del producto interno bruto (PIB).

Los especialistas hacen foco en tres enormes desafíos: los docentes no tienen el nivel de preparación adecuado para educar a las nuevas generaciones, más allá de su buena voluntad; los contenidos y la metodología han quedado obsoletos, y el colegio –como institución– es mal utilizado para contrarrestar los impactos sociales de la desintegración social y familiar, la violencia, la desnutrición y el consumo de sustancias.

Como me dijo una maestra de un barrio marginal: “De aquí se fueron todos y dejaron al colegio (y al cura y al pastor) en el medio de esta realidad para que se las arreglen solos”.

¿Progresistas?

Sin intención de hacer una “cacería de brujas”, es necesario subrayar que la educación pública argentina viene siendo planificada, conducida y gestionada por dirigentes y técnicos que podríamos enrolar en el espectro ideológico de la centroizquierda.

Ellos mismos se autotitulan “progresistas”, pero su fórmula ha sido producir la transformación social a través de un esquema centralizado por el Estado y gestionado por grandes burocracias.

Todos los gobiernos nacionales, desde Raúl Alfonsín a Cristina Fernández, los provinciales (incluso los municipales) negociaron políticamente la cartera de Educación con estos sectores. Y bajo la influencia de esas ideologías, se han probado una y mil variantes de reformas, como si fuera un laboratorio de humanos.

El fracaso está a la vista. Las últimas incursiones de La Cámpora en escuelas y jardines o los libros obscenos que envía el Ministerio de Educación de la Nación a las escuelas son epílogos grotescos de esta “militancia educativa” llevada a su extremo.

¿Debemos poner entonces a la educación pública en las manos de la centroderecha? Eso sería un error igual de funesto que el que hemos cometido en estas tres décadas.

La propuesta revolucionaria es que apostemos, como sociedad, a una educación que supere sus enormes falencias, no a través de una gestión estatal centralizada, sino al calor de la diversidad que produce la intromisión de la sociedad civil, la iniciativa privada y comunitaria y la decisión de los padres en este ámbito que hoy los repele.

Hablo de permitir que un porcentaje importante de las escuelas públicas de gestión estatal pasen a ser inspiradas y dirigidas por actores sociales, instituciones civiles o religiosas, cooperadoras de padres o emprendedores. Cada uno le dará su impronta, respetando –por supuesto– un núcleo básico de contenidos universales y mecanismos que garanticen la calidad educativa.

Círculo virtuoso

El principio de subsidiariedad aplicado al ámbito de la educación pública puede producir un verdadero círculo virtuoso, de abajo hacia arriba. Los fondos seguirían siendo aportados por el Estado en su totalidad, como ahora, pero su administración sería más eficiente, pues estaría en el nivel donde deben tomarse las decisiones y sujeta a resultados.

La “revolución” se completaría promoviendo que los padres que envían a sus hijos a escuelas públicas también puedan elegir la institución que mejor los interprete. Que incluso puedan premiar o castigar el desempeño de la escuela moviendo sus chicos si no están conformes. Dado que ahora el boleto educativo gratuito permite que los niños se movilicen sin costo hacia cualquier escuela, podríamos avanzar sin problema en este sentido.

Imaginemos un sistema educativo plural y diverso; con algunos colegios públicos preparados para enseñar religiones y otros que no; unos que se inclinen por la música; otros por el deporte; con una rápida salida laboral; aquellos que planteen educación mixta y los que no; los que ofrezcan educación “militar” o se adapten a su medio rural; los que propongan muchas actividades extracurriculares: inglés, portugués, ajedrez, artesanías o tornería…

¡Qué shock de vitalidad para nuestra educación hoy tan anquilosada! Derribar esa muralla que tanta desigualdad produce entre la educación pública y la privada. Y dejar que la gente sea la protagonista, y no el funcionario de turno. ¿Hay margen para debatir estas ideas en una sociedad tan “estatizada”? Al menos pensémoslo para las escuelas públicas por inaugurar hacia el futuro.